Miquel Sastre Gómez ha presentado su dimisión irrevocable como director del CIFP Pere de Son Gall, en Llucmajor. La renuncia llega después de que un informe de la Conselleria de Educación exonerara al equipo directivo de las acusaciones de acoso laboral y abuso de poder.
El director del CIFP Pere de Son Gall de Llucmajor, Miquel Sastre Gómez, ha tirado la toalla. Su dimisión, calificada de irrevocable, se produce tres meses después de que la Conselleria de Educación y Universidades abriera una investigación por las denuncias de acoso laboral, abuso de poder y maltrato institucional que pesaban sobre el equipo directivo.
La paradoja es mayúscula: el informe de evaluación de riesgos laborales y psicosociales encargado por la administración autonómica había resultado favorable a los miembros de la cúpula directiva. Es decir, los exoneraba inicialmente de las presuntas irregularidades. Pero Sastre ha optado por marcharse igualmente.
Un nombramiento extraordinario para salvar el curso
Ante el vacío de poder que deja la renuncia, la Conselleria ha activado un plan de urgencia. Se llevará a cabo un nombramiento extraordinario con una vigencia de un año, según ha confirmado el departamento que dirige Antoni Vera.
La idea es buscar al sustituto dentro del propio centro. "En principio, la línea en la que se trabaja actualmente pasa por buscar una alternativa dentro del propio centro", han señalado fuentes de la Conselleria. El objetivo es garantizar la estabilidad del instituto de cara al próximo curso, que arranca en apenas unos meses.
Para los vecinos de Llucmajor y las familias con hijos en el centro, la incertidumbre se alarga. El CIFP Pere de Son Gall es un referente de la Formación Profesional en la comarca, y cualquier cambio en la dirección afecta directamente a la organización de los ciclos formativos y a la confianza de los padres.
El origen del conflicto: acoso, espionaje y menores
La crisis estalló el pasado mes de abril, cuando Inspección Educativa activó una evaluación psicosocial tras recibir múltiples quejas de docentes. Los testimonios apuntaban a un presunto entramado de abuso de poder y persecución para forzar la salida de determinados profesores. El detonante fue un informe médico que vinculaba el cuadro de ansiedad de un docente con el entorno laboral.
Los denunciantes describían un escenario de espionaje y fiscalización arbitraria por parte de la jefatura de estudios. Incluso se llegó a criticar la existencia de supuestos vínculos endogámicos y relaciones sentimentales dentro del organigrama que, según ellos, invalidaban cualquier principio de imparcialidad. El conflicto laboral se cruzó además con la protección del menor: varias familias de Formación Profesional Básica denunciaron ante Inspección y Convivèxit un presunto trato vejatorio y una estrategia de expulsión sistemática hacia alumnos con necesidades especiales y perfiles vulnerables.
La noticia de la dimisión, lejos de traer calma, ha generado una profunda preocupación entre quienes se consideran víctimas de la anterior gestión. Temen que el relevo sea una prolongación encubierta de las mismas dinámicas. El tiempo dirá si el nuevo director logra despejar las sombras que sobrevuelan el centro.
De momento, la Conselleria ya trabaja en el nombramiento extraordinario. Los plazos son ajustados: la decisión debería conocerse en las próximas semanas para que el nuevo equipo pueda planificar el curso 2026-2027 con margen. En Llucmajor, mientras tanto, la comunidad educativa contiene el aliento.
¿Quién era el director del CIFP Pere de Son Gall?
El director era Miquel Sastre Gómez, que ha presentado su dimisión irrevocable.
¿Por qué dimite el director si el informe le era favorable?
A pesar del informe favorable de la Conselleria de Educación, el director ha optado por dimitir, aunque no se han dado razones oficiales.
¿Quién será el nuevo director del centro?
La Conselleria busca un sustituto dentro del propio centro mediante un nombramiento extraordinario de un año de vigencia.

