Tras 56 años de historia, la pionera hamburguesería Casa Juan, en Manacor, anuncia su traspaso por motivos de salud de su actual responsable, Isabel Beltrán, que la regenta desde 1995.
La icónica hamburguesería Casa Juan, ubicada en el cruce de las calles de l'Amistat y la Verònica de Manacor, ha anunciado su traspaso. El negocio, que abrió sus puertas en 1970 de la mano de Juan Giménez, ha sido gestionado durante los últimos 31 años por Isabel Beltrán, quien por «motivos de salud» ha decidido poner fin a esta etapa.
La noticia, difundida a través de un anuncio en Facebook, ha generado una ola de tristeza entre los clientes habituales y antiguos empleados. «La gente se ha puesto triste, le ha sabido mal, pero hay momentos en la vida en los que hay que tomar decisiones y aquí hay una prioridad», explicó la hija de Beltrán, confirmando las intenciones de traspaso.
Casa Juan es un establecimiento pionero en la capital del Llevant, conocido por su carta de hamburguesas, pinchos, frankfurts, bocadillos y pollos asados, siempre a precios populares. Durante décadas, ha sido un punto de encuentro para varias generaciones de manacorins, que lo consideran parte del paisaje de toda la vida de la ciudad.
El local permanecerá cerrado por vacaciones del 20 al 30 de julio, y se espera que el traspaso se concrete rápidamente. En el anuncio, los responsables destacan que el establecimiento cuenta con una «clientela consolidada» y ponen a disposición de los interesados la contabilidad del negocio, en una muestra de transparencia.
Beltrán y su familia desean que quien tome el relevo «siga con la misma filosofía», un deseo compartido por los clientes de toda la vida, que esperan que los motivos de salud que han llevado a esta decisión puedan solventarse. Mientras tanto, los vecinos de Manacor se despiden de un negocio auténtico, de kilómetro cero, que ha sido testigo de la evolución de la ciudad.
El traspaso de Casa Juan se suma a la lista de locales emblemáticos de Mallorca que cambian de manos en los últimos años, reflejando los retos del pequeño comercio ante el relevo generacional y las exigencias del sector. Sin embargo, la esperanza de que el nuevo propietario mantenga la esencia del lugar mantiene viva la ilusión de sus fieles seguidores.

