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Manacor: la ciudad de Mallorca que combina cuevas, perlas y el legado de Rafa Nadal

Manacor, segunda ciudad de Mallorca, ofrece cuevas del Drach, fábrica de perlas Majorica y la Rafa Nadal Academy, con playas vírgenes y precios aún asequibles.

Joan Ferrà Oliver
Joan Ferrà Oliver
· 4 min de lectura

Manacor, segunda ciudad más grande de Mallorca, ofrece un turismo auténtico con cuevas como las del Drach, fábricas de perlas Majorica y la Rafa Nadal Academy. Un destino que combina cultura, naturaleza y deporte lejos del turismo masificado.

Manacor no es solo la cuna de Rafa Nadal. Esta ciudad del levante mallorquín, con 45.000 habitantes, se ha convertido en un polo de atracción turística que va más allá del tenis. Sus calles empedradas, el mercado local y las fábricas de perlas artificiales atraen a un viajero que busca la esencia balear sin las aglomeraciones de la costa.

Un centro histórico con sabor a tradición

El casco antiguo de Manacor conserva el encanto de los pueblos mediterráneos. La Iglesia de la Mare de Déu dels Dolors, con su torre neogótica, es el punto de referencia. Pasear por sus calles es descubrir talleres artesanos y tiendas de producto local que mantienen viva la identidad agrícola de la comarca.

El mercado municipal, los sábados por la mañana, es una explosión de color y sabor. Allí se pueden comprar embutidos, quesos y frutas de la tierra, a precios que aún no han alcanzado los de la capital. Los vecinos recomiendan llegar temprano para evitar las colas.

Cuevas del Drach: el lago subterráneo más grande del mundo

A pocos kilómetros del centro, las Cuevas del Drach son una parada obligatoria. Este sistema de grutas alberga el Lago Martel, uno de los lagos subterráneos más grandes del planeta, con 177 metros de largo. Los visitantes pueden cruzarlo en barca mientras escuchan un concierto de música clásica en directo.

Muy cerca, las Cuevas dels Hams ofrecen formaciones rocosas en forma de anzuelo que fascinan a los amantes de la geología. Ambas cuevas son accesibles durante todo el año, pero en verano conviene reservar con antelación para evitar esperas.

Playas vírgenes y calas de ensueño

Manacor presume de algunos de los arenales más espectaculares de Mallorca. Cala Varques es una playa virgen rodeada de pinos, a la que se accede tras una caminata de 15 minutos. Sus aguas cristalinas y su arena blanca la convierten en un paraíso para los que buscan tranquilidad.

Para un plan más cómodo, Porto Cristo ofrece un puerto natural donde se mezclan barcas de pescadores con yates de lujo. Las puestas de sol desde sus acantilados son hipnóticas, y es el lugar donde Rafa Nadal suele fondear su catamarán.

La Rafa Nadal Academy: un imán para el turismo deportivo

La Rafa Nadal Academy es mucho más que un centro de entrenamiento. Es un complejo de 50.000 metros cuadrados que incluye pistas de tenis, gimnasio, piscina y el Museo Xperience, donde los visitantes pueden probar simuladores de Fórmula 1 y tenis. El museo exhibe los trofeos de Grand Slam del tenista, pero también ofrece una experiencia interactiva para toda la familia.

La academia ha puesto a Manacor en el mapa del turismo deportivo global. Cada año, miles de jóvenes de todo el mundo vienen a entrenar, lo que ha dinamizado la economía local. Los restaurantes y hoteles de la zona han notado un aumento de clientes internacionales, sobre todo en primavera y otoño.

Perlas Majorica: el lujo artesanal de Manacor

Manacor es mundialmente famosa por sus perlas artificiales. La fábrica de Majorica, fundada en 1890, produce perlas de alta calidad que se exportan a todo el mundo. La visita guiada a la fábrica permite ver el proceso de elaboración, desde el núcleo de vidrio hasta el baño de nácar. La tienda ofrece descuentos para los visitantes, y los precios son más bajos que en las joyerías de Palma.

Los vecinos recomiendan probar los dulces típicos de la ciudad: los suspiros de Manacor y los pastissets, elaborados con masa de hojaldre y rellenos de cabello de ángel o crema. Son un secreto a voces que encanta a los paladares más exigentes.

Manacor está a solo 45 minutos en coche del aeropuerto de Palma, con buenas conexiones por carretera. Los precios de alojamiento y restauración son aún asequibles, aunque la demanda crece. Para quien busque un destino auténtico, con cultura, naturaleza y deporte, esta ciudad es una apuesta segura.

Joan Ferrà Oliver

Escrito por

Joan Ferrà Oliver

Redactor

Ciencias Políticas por la Universitat de les Illes Balears y veterano de los plenos isleños. Mallorquín de secano, cafetero y con paciencia para la burocracia balear; lleva años contando la política y la sociedad de la isla.