El pasado miércoles, Calvià se convirtió en un punto de encuentro para miles de personas que deseaban observar el eclipse solar. La playa y bahía de Santa Ponça reunió a aproximadamente 8.000 visitantes, convirtiéndose en la zona más concurrida del municipio.
A pesar de la gran afluencia, el número de incidencias fue limitado. Se registraron algunos casos de golpes de calor y deshidratación, pero ninguno de gravedad.
Operativo de seguridad y limpieza en Santa Ponça
El Ayuntamiento organizó un dispositivo de seguridad que incluyó a 60 agentes de la Policía Local y unidades de drones. Además, se desplegaron equipos terrestres y marinos de Protección Civil para garantizar la seguridad de los asistentes. En total, dos lanchas con socorristas estuvieron disponibles en la zona.
Para mejorar la experiencia de los locales y visitantes, Calvià 2000 aumentó el número de contenedores portátiles y estableció un plan de limpieza para atender durante y después del evento.
Petición de responsabilidad a la ciudadanía
Desde la mañana, el alcalde Juan Antonio Amengual instó a los ciudadanos a disfrutar del eclipse de manera respetuosa. A través de redes sociales, pidió que todo quedara en buen estado al finalizar el evento y enfatizó la importancia de seguir las normas de seguridad en los miradores, donde se instalaron paneles informativos por el riesgo de caídas y desprendimientos.
Las restricciones de tráfico fueron menos severas de lo planeado. Se cortó la circulación entre la Plaza de Santa Ponça y la calle Lisboa al mediodía, y se limitó el acceso a El Toro a partir de las 16:30, permitiendo solo el paso a residentes y transporte público.
Los puntos críticos contaron con vigilancia policial constante, lo que ayudó a evitar mayores restricciones en el tráfico.




