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La incertidumbre sobre los Moros y Cristianos de Santa Ponça tensa las relaciones entre colles y Ayuntamiento

La fiesta de Moros y Cristianos de Santa Ponça, en el aire por el conflicto entre colles, Ayuntamiento y Conselleria sobre el escenario en la pinada.

Joan FerràJoan Ferrà· · 3 min de lectura

La celebración de la fiesta de Moros y Cristianos en Santa Ponça pende de un hilo. Las colles se niegan a cambiar la pinada como escenario, el Ayuntamiento de Calvià busca una solución y la Conselleria del Mar y Ciclo del Agua debe decidir.

La tradicional fiesta de Moros y Cristianos de Santa Ponça, que cada año recrea el desembarco de Jaume I y el encuentro con el caíd Abú Yahya, afronta su edición más incierta. La negativa de las colles a abandonar la pinada como escenario de la representación ha abierto un conflicto que enfrenta a los organizadores con el Ayuntamiento de Calvià y con la normativa medioambiental que protege el enclave.

La Conselleria del Mar y Ciclo del Agua, que tiene la última palabra sobre el uso del espacio, mantiene silencio, pero deberá pronunciarse en breve. Mientras tanto, el Consistorio trata de mediar y se aferra a informes técnicos que plantean acotar las zonas más vulnerables del pinar y retirar el mobiliario que pueda causar daños.

La polémica estalló hace días y, lejos de apagarse, se ha intensificado. Las colles, que agrupan a los participantes en la representación, defienden que la pinada es el único lugar con suficiente espacio y significado histórico para acoger el evento. El Ayuntamiento, por su parte, insiste en que debe cumplirse la legalidad ambiental y evitar daños en un espacio protegido.

De fondo subyace la falta de diálogo previo que, según fuentes conocedoras del proceso, habría podido evitar el enfrentamiento. La decisión final, sea cual sea, dejará secuelas. Si la fiesta se suspende, será un fracaso colectivo; si se celebra, la tensión acumulada empañará el éxito.

Mientras la incógnita persiste, la elección de los vecinos que encarnarán a Jaume I y Abú Yahya está en el aire. Los ensayos y la preparación de papeles requieren tiempo, y el calendario se acorta. El Ayuntamiento, no obstante, se muestra optimista y confía en que los informes técnicos permitan una solución pactada.

La fiesta de Moros y Cristianos es una de las citas más señaladas del calendario festivo de Calvià. Atrae a cientos de visitantes y moviliza a decenas de vecinos que durante meses preparan vestimenta, coreografías y diálogos. Su posible cancelación supondría un duro golpe para la identidad cultural de Santa Ponça y para el tejido asociativo local.

El conflicto también ha generado división entre los vecinos. Mientras unos defienden la tradición por encima de todo, otros consideran que el respeto al medio ambiente debe primar. El Ayuntamiento, que se encuentra entre la espada y la pared, busca una solución que contente a ambas partes sin incurrir en ilegalidad.

La Conselleria del Mar y Ciclo del Agua, competente en la protección del litoral y los espacios naturales, deberá resolver si autoriza el uso de la pinada o exige un cambio de ubicación. Su decisión será determinante para el futuro de la fiesta.

De momento, las colles mantienen su postura inamovible. La tensión crece y el reloj corre. Lo que parecía una edición más de la tradición se ha convertido en una prueba de fuego para la capacidad de diálogo entre administración y sociedad civil. El desenlace, previsto para las próximas semanas, marcará un antes y un después en la historia de esta representación.

Joan Ferrà

Escrito por

Joan Ferrà

Redactor

Ciencias Políticas por la Universitat de les Illes Balears y veterano de los plenos isleños. Mallorquín de secano, cafetero y con paciencia para la burocracia balear; lleva años contando la política y la sociedad de la isla.