Un estudio del Govern balear revela que el trauma de la Guerra Civil y el franquismo se transmite hasta la cuarta generación. La psicóloga Anna Miñarro atendió a 93 personas entre febrero y junio de 2023.
Una niña que, engañada con un caramelo, condujo a los falangistas hasta su padre escondido. Él fue asesinado y ella desarrolló esquizofrenia. Es uno de los casos recogidos en el estudio Evolución del trauma transgeneracional a partir del Golpe de Estado de 1936 en Baleares, que forma parte del Cuarto Plan de Fosas 2023-2024 publicado por el Govern.
Un drama que atraviesa generaciones
La psicóloga Anna Miñarro, autora del trabajo, explica que «cuando se da una situación de catástrofe social, de un genocidio, de un horror y un terror como el que significó el trauma intergeneracional y transgeneracional generado por el Golpe de Estado de 1936 y la Guerra en las Islas Baleares, sus efectos se transmiten y los podemos constatar hasta la cuarta generación».
El estudio, basado en testimonios de víctimas y familiares, muestra cómo la represión franquista dejó secuelas psicológicas profundas que se perpetúan en el tiempo. «Las distintas formas de maltrato serán transmitidas a veces de forma inconsciente a las generaciones siguientes», añade Miñarro.
Atención psicológica pública y su paralización
La Ley de Fosas de Baleares, aprobada en 2016, ya reconocía el derecho de los familiares de desaparecidos a recibir asistencia psicológica gratuita. La posterior Ley de Memòria de 2018 extendió ese derecho a todas las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura en el archipiélago.
Miñarro se hizo cargo de esta atención dentro del sistema público, atendiendo a 93 personas entre febrero y junio de 2023. Sin embargo, con el cambio de gobierno, la llegada de nuevos pacientes se frenó y el departamento fue remodelado. La psicóloga rechazó renovar su contrato al considerar que los cambios no ofrecían «suficientes garantías democráticas».
Hoy, Miñarro sigue asistiendo a muchos de sus antiguos pacientes de forma altruista en un local cedido por la Obra Cultural Balear.
La transición, un «simulacro» según la experta
En su investigación, Miñarro sostiene que «la transición española no pudo borrar del imaginario social de las Illes Balears el sentimiento de culpa por lo que pasó. Todo lo contrario, la transición en lugar de convertirse en un lugar de encuentro y reflexión se ha quedado en un simulacro impuesto por las clases dominantes».
Para la psicóloga, «recordar y decir la verdad sobre situaciones traumáticas son tareas esenciales para recuperar la salud mental, no solo de las víctimas, sino también de las familias». Por ello, considera indispensable el testimonio y el acompañamiento de profesionales de la salud mental.
El estudio, que respeta la privacidad de las víctimas, recoge historias desgarradoras como la de aquella niña que enloqueció por la culpa de haber delatado a su padre. Un drama que, según los expertos, sigue latente en la sociedad balear.

