Cuatro décadas después de su última actuación, la banda oscense Manacor, rebautizada como Fundadores Grupo Manacor, ofreció un concierto de dos horas y media en la plaza Luis López Allué dentro del Prelaurentis.
La música de los años ochenta volvió a sonar este sábado en Huesca de la mano de una de las bandas más emblemáticas de la ciudad. Fundadores Grupo Manacor, la formación que surgió del reencuentro de los antiguos componentes de Manacor, ofreció un concierto de cerca de dos horas y media en la plaza Luis López Allué, en el marco del Prelaurentis organizado por el Ayuntamiento de Huesca y las seis Peñas Recreativas Oscenses.
El regreso se produjo cuarenta años después de que el grupo pusiera fin a su trayectoria en 1985, precisamente en el mismo lugar donde entonces se instalaba el escenario de las fiestas de San Lorenzo, en la zona de La Confianza. La cita, que comenzó como un homenaje a un amigo, ha terminado devolviendo a los escenarios a una banda que forma parte de la memoria musical de la capital oscense.
El concierto nació como un recuerdo a Luis Margalejo, fallecido en 2019, y se gestó durante varios años. Los antiguos componentes de Manacor mantuvieron el contacto a través de comidas entre amigos, hasta que en una de ellas surgió la propuesta de organizar un concierto en su memoria. La pandemia retrasó el proyecto, pero no lo hizo caer en el olvido.
Cuando por fin decidieron retomarlo, se encontraron con un obstáculo: la distancia. Uno de los integrantes reside en Madrid, dos viven en Zaragoza y el resto permanece en Huesca. Cada uno preparó el repertorio por su cuenta y el grupo comenzó a reunirse cada tres o cuatro meses para ensamblar las canciones. El homenaje se celebró finalmente el 27 de diciembre en la sala Genius de Bendita Ruina, con un lleno absoluto que sorprendió incluso a los propios músicos.
Aquella noche comprobaron que el proyecto podía tener recorrido más allá de un único concierto y decidieron mantener viva la formación para actuar únicamente cuando surgieran ocasiones especiales. Así nació Fundadores Grupo Manacor, una continuidad inesperada para una historia que todos daban por cerrada.
Sobre el escenario de la plaza Luis López Allué se reunió el núcleo de la formación original: Quique Latapia, Fernando Claver, Baltasar Monsón, Manuel Bitrián "Cucucio" y Alberto Chaverri, a los que se incorporaron Isabel López como voz principal y, para esta ocasión, Sara Chaverri en los coros.
El repertorio recorrió algunos de los grandes éxitos de los años ochenta, alternando clásicos en castellano e inglés. Temas como "Ghostbusters", "Me colé en una fiesta" de Mecano, un recorrido por varias canciones de Alaska, "Rufino" de Luz Casal, un tema de Donna Summer, "Walk of Life" de Dire Straits interpretada por Fernando Claver, y "El rompeolas" y "El ritmo del garaje" de Loquillo y Trogloditas con Quique Latapia como voz, fueron algunos de los momentos más destacados.
Uno de los pasajes más aplaudidos llegó con "La chica de ayer" de Nacha Pop, dedicada a Luis Margalejo. El concierto concluyó con unos bises reclamados con insistencia, a los que la banda respondió con "I Want to Break Free" de Queen, "Eloise" de Tino Casal y "Waterloo" de ABBA, coreada por buena parte de la plaza.
Para entender el significado de este regreso hay que retroceder hasta el 22 de julio de 1983, fecha en la que Manacor ofreció su primer concierto. Sus integrantes apenas tenían entre dieciséis y dieciocho años y compartían la misma afición por la música que entonces sonaba en las emisoras, las discotecas y los bares de toda España. Sin apenas proponérselo, aquel grupo de amigos empezó a abrirse paso por las peñas recreativas, las fiestas patronales y otros escenarios de la provincia, hasta convertirse en una referencia habitual de la música en directo durante la primera mitad de la década.
Los comienzos estuvieron marcados por el entusiasmo y también por la falta de medios. Como tantos grupos de la época, necesitaban un equipo de sonido propio para poder actuar. La solución pasó por acudir al banco acompañados de sus padres y solicitar un préstamo con el que comprar los instrumentos y el material necesario. Aquella aventura, que comenzó casi como un juego, ha culminado cuarenta años después con un reencuentro que ha emocionado a los asistentes y que demuestra que la música, cuando nace de la amistad, puede superar el paso del tiempo.

