El seleccionador argentino Lionel Scaloni reside en una vivienda en Bunyola, un pueblo de 7.500 habitantes en Mallorca, donde disfruta de la tranquilidad junto a su familia.
Lionel Scaloni ha encontrado en Mallorca su hogar lejos del ruido. El seleccionador argentino, que esta noche disputa la final del Mundial 2026 contra España, reside en una casa en Bunyola, un municipio del suroeste de la isla. Allí vive con su mujer, la mallorquina Elisa Montero, y sus dos hijos, Ian y Noah. La vivienda, situada en un entorno residencial próximo al mar y con vistas a la Sierra de Tramuntana, combina privacidad y comodidad, tal como refleja el estilo de vida discreto del técnico.
Un hogar con vistas al mar y diseño funcional
La casa de Scaloni en Bunyola se caracteriza por líneas sencillas y grandes ventanales que integran el paisaje exterior. Según el medio argentino Vía País, el elemento más visible es un porche cubierto que da a una piscina rectangular de tonos azul turquesa, rodeada de baldosas grises y una tarima de madera. La piscina actúa como eje visual y práctico, en transición entre la vivienda y el jardín.
El inmueble dispone de gimnasio, zonas abiertas y espacios amplios pensados para la convivencia familiar. La distribución prioriza la entrada de luz natural y la comodidad, alejándose de cualquier exhibición. El porche cubierto funciona como una prolongación del salón durante los meses cálidos, mientras los ventanales enmarcan el jardín y la piscina en el día a día.
De futbolista del Mallorca a vecino de Bunyola
La relación de Scaloni con la isla comenzó en 2008, cuando fichó por el RCD Mallorca como jugador. Fue entonces cuando conoció a Elisa Montero, mallorquina de nacimiento, que hoy es su esposa y el pilar de su vida personal. Tras retirarse del fútbol profesional en 2015, decidió fijar su residencia en Mallorca, que se ha convertido en su base desde la que articula trabajo y vida doméstica.
Bunyola, un pueblo de 7.500 habitantes, ofrece la privacidad que necesita una figura de proyección mundial. La vivienda está cerca del mar y bien conectada con otros puntos de la isla, lo que facilita los desplazamientos constantes que exige su cargo como seleccionador argentino. Scaloni ha descrito Mallorca como un lugar tranquilo y agradable, compatible con su manera de vivir.
La Sierra de Tramuntana, escenario de su afición al ciclismo
La cercanía de la casa a la Sierra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, conecta con otra faceta conocida del técnico: su afición al ciclismo. Scaloni entrena por algunas de las carreteras más emblemáticas de la isla, aunque reserva estas rutas a las jornadas de descanso, cuando competiciones como el Mundial no están entre sus prioridades.
La residencia balear funciona como base cuando la agenda de la selección se lo permite. Scaloni combina la exigencia internacional con la vida en casa, en un equilibrio que explica por qué Baleares ocupa ya un lugar estable en su biografía. Para los vecinos de Bunyola, tener al seleccionador argentino como vecino es un motivo de orgullo, aunque él procura mantener un perfil bajo y pasar desapercibido.
La vivienda, con su diseño funcional y su entorno privilegiado, refleja la personalidad de un técnico que busca normalidad en medio del foco mediático. Mientras Argentina y España se disputan el título mundial, Scaloni sabe que al final del partido le espera su rincón en Mallorca, con vistas al mar y a la montaña.

