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La Scaloneta nació en una playa de Valencia: Scaloni y Aimar planearon el sueño argentino

Scaloni y Aimar planearon la Scaloneta en una playa de Valencia en julio de 2018, tras el caos del Mundial de Rusia, y construyeron la selección campeona del mundo.

Miquel SantandreuMiquel Santandreu· · 3 min de lectura

Scaloni y Aimar caminaban por la playa de Valencia en julio de 2018, días después del Mundial de Rusia, y empezaron a construir la selección argentina que ganaría el Mundial de Qatar 2022. El interinato se convirtió en un ciclo histórico.

La Scaloneta no surgió en un vestuario ni en una pizarra táctica: nació en la arena del Mediterráneo. Corría julio de 2018 y Lionel Scaloni y Pablo Aimar, ambos en Valencia dirigiendo al seleccionado sub-20 en el torneo de L'Alcudia, recibieron la propuesta de hacerse cargo de la selección argentina tras el caos del Mundial de Rusia. Aceptaron sin dudarlo y, horas después, salieron a caminar por la orilla para empezar a delinear el equipo que hoy es campeón del mundo.

Del caos de Rusia a la tercera estrella

Argentina venía de un Mundial frustrante: eliminada en octavos de final por Francia, con un vestuario roto y discusiones internas. Scaloni y Aimar, sin embargo, vieron en ese desastre una oportunidad. "Cuando todo era nada, el principio", reza la canción de Vox Dei. Y así fue. La tercera estrella empezó a gestarse en ese agujero negro que pareció devorarse todo, hasta la ilusión de ver a Messi feliz con la albiceleste.

Scaloni aceptó el interinato sin presión: "El chico que debuta ahora, que se ponga la camiseta y que intente no sacársela más", dijo en su primera conferencia de prensa. Nadie lo tomó en serio entonces, pero esa frase marcó el rumbo. Jugadores como Paredes, Lo Celso y Palacios aparecieron en esas primeras listas y nunca más se fueron.

Liderazgo sin flashes y un abrazo clave

Scaloni, que había vivido en Mallorca y entrenado a chicos de una escuelita en la isla, demostró desde el principio un estilo de liderazgo poco común: el de primus inter pares, el primero entre iguales. No buscaba protagonismo; lo compartía con Aimar, Martín Tocalli y Matías Manna. En su segundo partido como técnico, en el mismo estadio donde Argentina perdería la final del Mundial 2026 ante España, un familiar de Paulo Dybala criticó al cuerpo técnico por no alinear al cordobés. Scaloni, lejos de enojarse, abrazó al jugador en cámara y zanjó el conflicto. "Si hay una virtud importante para manejar un grupo es poder solucionar los problemas internos con rapidez", explicó después.

También recibió críticas públicas de Eduardo Coudet, quien calificó de "falta de respeto" que Scaloni fuera técnico de la selección. Lejos de escalar, Scaloni llamó a Coudet y resolvió el asunto en privado. "Todo solucionado", dijo. Esa capacidad para desactivar conflictos sin ruido se convirtió en un sello de su ciclo.

Seis partidos que cambiaron la historia

Scaloni y Aimar pensaban que su paso por la selección duraría solo seis partidos amistosos. Pero después de cada encuentro, dejaban miguitas de pan. Tras el primero, Scaloni sentenció: "Sabemos defender, sabemos sufrir". Al término del último, cuando un periodista le preguntó cómo evaluaba su gestión, la voz se le quebró y abandonó la entrevista para llorar a solas. Era 2018. Nadie imaginaba que ese llanto era el preludio de la gloria en Qatar 2022.

Hoy, la Scaloneta es un símbolo de perseverancia y trabajo en equipo. Y todo empezó con dos tipos caminando por una playa de Valencia, recitando nombres como quien memoriza un examen final. Como cantan los Rebeldes de la Guerra de las Galaxias: "Una nueva esperanza".

Miquel Santandreu

Escrito por

Miquel Santandreu

Redactor

Periodismo por la UIB y sufridor vitalicio del RCD Mallorca. Corredor de fondo, aficionado al motor y optimista incurable cada agosto; narra el deporte de la isla con más fe que pruebas.