Desde febrero, acceder al centro de Sóller sin autorización supone una multa de 200 euros. Las cámaras de lectura de matrículas ya están operativas y sancionan cada paso no permitido.
El Ayuntamiento de Sóller ha puesto en marcha su Zona de Bajas Emisiones (ZBE) con un sistema de vigilancia automática que ya ha comenzado a generar sanciones. Las cámaras de lectura de matrículas instaladas en los accesos al casco urbano registran cada vehículo y cruzan los datos con el padrón municipal y las autorizaciones concedidas. Cualquier conductor que no figure en esas listas recibe automáticamente una propuesta de multa de 200 euros.
Restricciones para no residentes
La ordenanza municipal, vigente desde principios de año, limita la circulación en el perímetro del centro histórico. Solo pueden acceder tres colectivos: residentes empadronados, vehículos con autorización expresa y turismos 100 % eléctricos (etiqueta Cero emisiones). El resto de conductores, incluidos los de coches híbridos o diésel con etiqueta ECO, tienen prohibida la entrada.
El control no requiere presencia policial. Las cámaras leen las matrículas de forma continua y, cuando detectan un vehículo no autorizado, generan la sanción de forma automática. Las multas son acumulativas: si un conductor entra dos veces sin permiso, recibe dos sanciones de 200 euros cada una.
Para organizar el tráfico, el ayuntamiento ha habilitado una 'ronda' perimetral que permite a los no autorizados rodear el centro sin atravesar las calles restringidas. La entrada principal al casco urbano se realiza por la calle de Cetre y la salida por Isabel II, apoyándose en el camino del Murterar.
Aparcamientos disuasorios, la alternativa
Para los visitantes que no cumplen los requisitos, la opción más segura es dejar el coche fuera. Los cuatro aparcamientos disuasorios situados en la carretera del Desvío —conocida como 'el desviament'— están a unos diez minutos andando del centro y funcionan como zona azul regulada por la ORA. El consistorio recomienda consultar la señalización vertical y no adentrarse en el casco urbano sin autorización.
La advertencia municipal es clara: las cámaras no distinguen entre un despiste y un acceso voluntario. Cualquier paso queda registrado y, si no hay permiso, la multa llega automáticamente. Aparcar en los disuasorios es la única forma de evitar la sanción.
La multa de 200 euros por entrar sin autorización en la ZBE de Sóller es acumulativa y se activa con cada paso no permitido; la única manera de evitarla es dejar el coche en los aparcamientos disuasorios y caminar diez minutos.
Excepciones y cómo recurrir
La normativa contempla hasta 28 supuestos de excepción, como urgencias médicas o necesidad justificada. Si un conductor accede por uno de esos motivos, dispone de cinco días posteriores para tramitar la autorización y paralizar la multa. Pasado ese plazo, la sanción sigue su curso.
Quien reciba una notificación y crea que su acceso encaja en alguna excepción debe contactar con el ayuntamiento y aportar la documentación que lo acredite. Fuera de esos casos, la multa se tramita con el descuento por pronto pago habitual (50 % si se abona en los primeros veinte días naturales), aunque el importe base se mantiene en 200 euros.
Más ZBE en Mallorca
La activación de la ZBE en Sóller se suma a la de Palma, que ya cuenta con su propio perímetro restringido y normas distintas. Ambas ciudades comparten el mismo denominador común para el conductor: sin etiqueta ambiental o sin permiso, el acceso al núcleo urbano puede costar 200 euros. Y con las cámaras ya operativas, la probabilidad de ser descubierto es prácticamente total.
Para quienes visiten la isla, la lección es clara: antes de acercarse al centro de cualquier municipio con ZBE, conviene revisar las restricciones, consultar los aparcamientos disuasorios y, en caso de duda, dejar el coche fuera. La multa de 200 euros es la misma en Sóller que en otras ciudades, y la vigilancia automática no deja margen de error.

