El Ayuntamiento de Sóller ha puesto en marcha el sistema de control de acceso a la Zona de Bajas Emisiones. Las cámaras de lectura de matrículas detectan al instante cualquier vehículo no autorizado y tramitan una sanción de 200 euros.
El centro de Sóller ya no es un lugar para circular sin permiso. Desde febrero, las cámaras de lectura de matrículas instaladas en los accesos a la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) han empezado a multar de forma automática a los conductores que se adentran en el casco histórico sin estar autorizados. La sanción es de 200 euros y se puede acumular si se repite la infracción, según la ordenanza municipal.
Cámaras que no perdonan ni el despiste
El sistema funciona en tiempo real. Cada cámara capta la matrícula del vehículo que cruza el perímetro restringido y la compara al instante con la base de datos de autorizados. Si el coche no figura en el registro, el expediente sancionador se abre de forma automática, sin intervención de un agente. La tecnología elimina el margen de error humano: un cruce sin permiso activa la multa, aunque el conductor no sea consciente de haber entrado en la zona prohibida.
El perímetro de la ZBE abarca las calles más estrechas del centro histórico, donde el tráfico de paso resultaba especialmente molesto para los residentes. Para ordenar los flujos, el Ayuntamiento ha diseñado una ronda de circunvalación alrededor del núcleo protegido. La entrada principal se realiza por la calle de Cetre y la salida por la calle de Isabel II, apoyándose en el camino del Murterar y otros viales. Quien solo necesite atravesar el pueblo puede hacerlo sin adentrarse en la zona restringida.
Qué vehículos pueden entrar y cuáles no
La ZBE de Sóller no se rige por la etiqueta ambiental de la DGT, como ocurre en otras ciudades. Aquí el acceso se basa en un registro municipal cerrado que prioriza el empadronamiento y las necesidades locales. Los únicos que tienen vía libre automática son los vehículos 100% eléctricos. Los residentes empadronados en el área restringida y los vehículos de servicios (emergencias, reparto, asistencia) ya figuran en el listado autorizado.
El resto de coches —diésel, gasolina, híbridos no enchufables e incluso los que lucen etiqueta ECO o Cero de otras ciudades— necesitan un permiso explícito. Sin autorización, la única forma de evitar la multa es no entrar. La ordenanza contempla 28 supuestos de excepción que permiten regularizar el acceso en los cinco días posteriores a la entrada, pero fuera de ese plazo la sanción sigue su curso.
Aparcamientos disuasorios para visitantes
Para los conductores sin permiso, la alternativa es clara: dejar el coche fuera. El Ayuntamiento ha habilitado cuatro aparcamientos disuasorios en la carretera del Desvío (el desviament), a unos diez minutos a pie del centro. Son de zona azul y están gestionados mediante el sistema ORA, por lo que conviene revisar las condiciones de estacionamiento antes de abandonar el vehículo. Desde allí se accede caminando al casco histórico sin riesgos.
La recomendación municipal es planificar la llegada, aparcar fuera y evitar circular por el interior del núcleo urbano a no ser que se disponga de autorización. Para los turistas que veranean en Mallorca, el aviso es especialmente relevante: los vehículos de alquiler o los coches particulares de fuera del municipio solo podrán acceder si obtienen una autorización expresa. Desconocer la norma sale caro: a 200 euros por infracción, un despiste puede arruinar el día.
Una ZBE pionera en Mallorca
Sóller se ha convertido en el primer municipio de la isla en multar de forma efectiva con cámaras automáticas en su Zona de Bajas Emisiones. Mientras que en Palma las restricciones todavía están en fase de definición o implantación progresiva, Sóller ya aplica sanciones desde febrero. La medida se enmarca en la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, pero con un enfoque local que prima el empadronamiento sobre las etiquetas de la DGT.
La diferencia es clave para el conductor ocasional. Un coche con etiqueta ECO de Madrid no tiene derecho de entrada automático en Sóller. La carga de la prueba recae sobre el conductor, que debe informarse antes de arrancar. Las cámaras no distinguen entre despiste y reincidencia, y la multa se acumula si se repite la entrada. Desde febrero, quien entra sin permiso, paga.
¿Qué multa pone la ZBE de Sóller?
La sanción es de 200 euros por cada acceso no autorizado, y se puede acumular si se repite la infracción.
¿Qué coches pueden entrar en la ZBE de Sóller sin permiso?
Solo los vehículos 100% eléctricos y los autorizados por el Ayuntamiento (residentes, servicios). Los coches con etiqueta ECO de otras ciudades no tienen acceso automático.
¿Dónde aparcar para visitar el centro de Sóller?
Hay cuatro aparcamientos disuasorios en la carretera del Desvío, a unos diez minutos a pie del centro. Son de zona azul (ORA).

