Cientos de personas llenaron las calles de Valldemossa para ver el Carro Triomfal con la Beateta, una tradición de 130 años. Àfrica Calafat, de siete años, encarnó este año a Santa Catalina Tomàs.
La localidad de Valldemossa ha vuelto a rendir homenaje a su santa más querida, Santa Catalina Tomàs, con la tradicional procesión del Carro Triomfal. Unas 500 personas participaron en el desfile que recorrió las calles del centro histórico la noche de este martes, manteniendo viva una tradición que se remonta a 130 años.
La comitiva partió de la plaza de na Búger y tuvo su punto álgido en la plaza de la Església, donde se encendieron las luces del Carro Triomfal. La Beateta, encarnada este año por Àfrica Calafat Roldán, de siete años y medio, presidió la carroza adornada. La pequeña, que estudia en el colegio Madre Alberta de Palma, ya había participado en dos ocasiones anteriores como angelet, una de ellas junto a su hermano.
La madre de Àfrica, Rosa Roldán, explicó horas antes del inicio de la comitiva que «poder encarnar a Santa Catalina Tomàs es lo más grande, es un sentimiento del pueblo y un orgullo». La familia tenía un calendario donde tachaban los días hasta la gran cita de este martes.
Por la mañana, la Beateta, junto con los angelets, la Hereva y las Damas de Honor, participaron en la procesión desde el Ajuntament hasta la parroquia de Sant Bartomeu, donde se celebró la misa solemne. El momento más especial fue, sin duda, el desfile nocturno del Carro Triomfal, con una Beateta que demostró su buen hacer sobre la carroza.
Àfrica Calafat estuvo acompañada por una gran corte de ángeles, encarnados por Aarón Goñi, Oliva Cipriani, Román Goñi, Martina Marquès, Marc Muñoz, Paula Vives, Eduard Stefan Arseni, Teo Nistico, Teo Seijo, Rita Beriain, Kenzo Lambourne, Clàudia Rigo, Lluc Juan, Ona Amer y Nil Campins. Los pequeños, con caras de ilusión y alguna que otra de miedo, encandilaron a los presentes.
Como marca la tradición, el ‘padrí’ de la Beata encabezó la comitiva a lomos de un burro, seguido de los 12 carretons adornados para la ocasión y repletos de niños vestidos de payeses, algunos de muy corta edad. Tampoco faltaron los Xeremiers de sa Garriga, así como las bandas de música de Montuïri y Valldemossa.
La implicación del pueblo en esta tradición es evidente: muchas de las fachadas y calles estaban adornadas para la ocasión. Entre los asistentes se encontraban el presidente del Consell, Llorenç Galmés; el conseller Alejandro Sáenz de San Pedro; el director insular de Turisme, Gillem Ginard; y la eurodiputada Rosa Estarás, quienes fueron recibidos por el alcalde de Valldemossa, Nadal Torres.
La tradición se remonta a mediados del siglo XIX, cuando empezó a celebrarse una procesión en la vigilia de la fiesta. En 1896, por iniciativa de Joan Miquel Sureda i Verí, marqués de Vivot y señor de sa Coma, se organizó el recorrido de un Carro Triomfal por los jardines de la posesión. Años más tarde, en 1903, la procesión empezó a celebrarse por las calles de Valldemossa. Hasta 1976, los señores de sa Coma continuaron organizándolo.
Para los vecinos de Valldemossa, esta procesión es una de las citas más señaladas del año. La devoción a Santa Catalina Tomàs, conocida popularmente como la Beateta, se mantiene viva generación tras generación. La participación de los más pequeños, como angelets o payeses, asegura el relevo en la tradición.
La jornada concluyó con el desfile del Carro Triomfal iluminado, un espectáculo que cada año atrae a cientos de personas y que refuerza el vínculo del pueblo con su santa patrona.

