El incendio forestal declarado en la Vall d'Uixó arrasa ya 8.500 hectáreas y sigue fuera de control. El viento y la ola de calor prevista para los próximos días complican las labores de extinción, con especial riesgo en Alcudia de Veo y Tales.
El incendio forestal que arde desde hace días en la Vall d'Uixó (Castellón) ha calcinado ya 8.500 hectáreas y continúa activo, sin que los equipos de extinción hayan logrado estabilizarlo. El diputado de Bomberos de la Diputación de Castellón, David Vicente, ha reconocido desde el Puesto de Mando Avanzado (PMA) que la situación es «muy compleja» y que la evolución del fuego dependerá de las próximas horas, marcadas por un aumento del viento y la llegada de una nueva ola de calor.
Vicente ha informado de que durante el mediodía se han registrado varias reproducciones en diferentes frentes, una de ellas en Artana, lo que ha obligado a redistribuir los recursos. «Estamos trabajando de manera incansable», ha señalado, aunque ha admitido que la intensidad de las llamas obliga en ocasiones a actuar «por detrás» del incendio. La orografía de la Serra d'Espadà dificulta el acceso de los medios terrestres y aéreos.
Los medios aéreos, que durante la mañana no pudieron operar por la densa columna de humo, han recuperado toda su capacidad. En estos momentos trabajan 34 helicópteros y aviones de forma simultánea, considerados clave para frenar el avance en las zonas más escarpadas. En tierra, el operativo cuenta con 642 efectivos de distintas administraciones, según ha detallado la Diputación.
Uno de los focos de mayor preocupación se sitúa en los términos municipales de Alcudia de Veo y Tales, donde la continuidad de la masa forestal favorece la propagación. Los técnicos analizan la evolución meteorológica de forma permanente para adaptar las estrategias. La previsión de viento y altas temperaturas para los próximos días añade incertidumbre a las labores de control.
David Vicente ha valorado positivamente que los vecinos de la Vall d'Uixó y de la Vilavella hayan podido regresar a sus viviendas tras levantarse el confinamiento, aunque ha insistido en que la emergencia está lejos de concluir. «Es un incendio muy complicado», ha reiterado, recordando que la prioridad ha sido proteger la vida de las personas y evitar que las llamas alcanzaran núcleos urbanos y viviendas aisladas.
El operativo mantiene un seguimiento permanente y no descarta adaptar el dispositivo en función de las condiciones meteorológicas. El incendio, uno de los más graves del verano en la provincia de Castellón, sigue activo y las próximas horas serán determinantes para su evolución.

