La aparición de un 'llaüt' fondeado ilegalmente en Es Clot ha disparado las alarmas de los bañistas. Residentes y bañistas denuncian la falta de intervención de Costas.
La llegada del verano ha vuelto a traer un problema recurrente a las costas de Alcúdia: la proliferación de embarcaciones de recreo fondeadas ilegalmente en zonas de baño. La última alerta la ha dado la aparición de un llaüt de tamaño considerable en Es Clot, una playa tradicionalmente utilizada por bañistas y donde hasta ahora solo fondeaban pequeñas barcas y motos de agua.
Los vecinos de las urbanizaciones de Es Morer Vermell, Es Clot y Es Barcarès han expresado su malestar ante una situación que consideran insostenible. El fondo marino frente a estas zonas está plagado de 'muertos' de hormigón improvisados, a menudo hechos con bloques y ruedas rellenas de este material, cuyas cadenas dañan la biodiversidad marina.
Uno de los principales problemas, según los residentes, es la seguridad. Las embarcaciones, para llegar a mar abierto, tienen que navegar entre personas que están nadando o buceando. "Muchas lo hacen a velocidad inadecuada, lo cual pone en riesgo la seguridad de la gente que está en el agua", señalan los bañistas.
La situación ha generado comparaciones con otras zonas de la isla. Los vecinos lamentan que en Alcúdia no se haya producido una intervención de las autoridades de Costas como la que tuvo lugar esta semana en Portocolom o en años anteriores en el Port de Pollença, donde los fondeos ilegales son un problema histórico. En ocasiones, con los temporales, estas embarcaciones se sueltan y acaban encalladas o hundidas, generando un coste económico para su retirada. Recientemente, alguna ha cruzado la bahía de Pollença a la deriva y ha chocado contra las rocas en la costa de Alcúdia, trasladando el problema al municipio vecino.
El concejal de Policía y Turismo de Alcúdia, Juan Sendín, ha reconocido las limitaciones del municipio para actuar. "Necesitarían disponer de una barca neumática y ahora mismo no la tienen", explicó, añadiendo que "se ha avisado a Costas, pero por ahora no se ha actuado".
La falta de amarres disponibles en toda Mallorca, junto con una plantilla de inspectores claramente insuficiente para cubrir todo el perímetro de la costa, están en la raíz de un problema que se repite cada verano y va en aumento. Los vecinos piden una solución urgente para proteger tanto la seguridad de los bañistas como el medio marino.

