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La familia de Nilton Paz logra que se repita la autopsia tras hallar indicios de violencia en sa Pobla

La autopsia inicial no convenció a la familia del joven hallado muerto en sa Pobla. Ahora, los investigadores han ordenado una segunda autopsia al detectar posibles signos de violencia.

Laura CifreLaura Cifre··3 min de lectura

La autopsia inicial no convenció a la familia del joven peruano de 30 años hallado sin vida en un campo de sa Pobla. Ahora, los investigadores han ordenado una segunda autopsia al detectar posibles signos de violencia.

La madrugada del 22 de junio, un vecino encontró el cuerpo sin vida de Nilton Paz Trigoso, de 30 años, en un campo de sa Pobla, a unos 80 metros de una rotonda donde horas antes se había registrado un accidente de moto. La Policía halló la moto aún en marcha, el casco y el baúl abierto con efectos personales esparcidos, además de rastros de sangre. Sin embargo, el joven no apareció hasta cuatro días después. Desde entonces, la familia denunciaba lagunas en la investigación.

Indicios de violencia que cambiaron el caso

El tío de Nilton, Marlon Guerra, viajó desde Perú a Mallorca para seguir las pesquisas y repatriar el cuerpo. Ante la falta de respuestas, la familia solicitó una revisión del caso. Este martes, cuando Marlon estaba a punto de tomar el avión de regreso, recibió una llamada de los investigadores: se repetirá la autopsia porque hay indicios de que pudo haber violencia. «Nos han dicho que el cuerpo debe quedarse varias semanas más. Algo le pasó. Era obvio que había algo raro», explicó Ely Manassi, amiga íntima del fallecido.

La primera autopsia no había determinado la causa de la muerte, y el informe forense aún no estaba finalizado. La familia siempre sospechó que la muerte no fue accidental, dado que Nilton caminó herido hasta una finca cercana, donde aparecieron su chaqueta, sus zapatillas y el cuerpo, con rastros de sangre en dos lugares distintos.

La angustia de una familia sin respuestas

Durante más de dos semanas, la familia ha vivido en la incertidumbre. «Me voy muy mal, vine sin saber nada y regreso exactamente igual, sin poder decirle a mi hermana qué ha ocurrido con su hijo», lamentó Marlon Guerra antes de partir. Ely Manassi, que lo acompañó, denunció que en varias ocasiones les dijeron que «no hay nada raro» y que eran «exagerados». «Su familia está desesperada», añadió.

Ahora, con la segunda autopsia en marcha, la familia pide justicia y testigos: «Si alguien le hizo algo que lo pague. Hoy más que nunca, si alguien vio algo aquella noche, que nos lo diga, es muy importante», suplicó Ely. La investigación se centra en esclarecer qué ocurrió entre el accidente y el hallazgo del cadáver.

Un gesto solidario en medio del dolor

A pesar de la angustia, la familia ha recibido una ayuda inesperada: un donante anónimo de la isla ha contribuido lo suficiente para cubrir los gastos de repatriación del cuerpo a Perú y una ayuda económica para la hija de seis años de Nilton. «Está todo organizado con la funeraria. Cuando liberen el cuerpo, podrá volver a casa», confirmó Ely. La familia espera que la segunda autopsia arroje luz sobre lo ocurrido y que el joven pueda descansar en paz.

Laura Cifre

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Laura Cifre

Redactora

Periodismo por la UIB con el escáner policial de fondo. Duerme poco, desconfía de la previsión del tiempo y madruga sin protestar (casi); cubre sucesos, sanidad y lo que preocupa al vecino.