El próximo 12 de agosto, un eclipse total de sol coincidirá con la puesta de sol en Balears, un fenómeno que no se repetirá en doscientos años. Mallorca se prepara para recibir a miles de aficionados a la astronomía.
El próximo 12 de agosto, el cielo de Mallorca ofrecerá un espectáculo astronómico excepcional: un eclipse total de sol que coincidirá con la puesta de sol. Durante apenas un minuto, la Luna cubrirá por completo el disco solar, sumiendo el atardecer en una oscuridad repentina. El fenómeno, que no se repetirá en las islas en doscientos años, convertirá al archipiélago en uno de los lugares más privilegiados de Europa para observarlo.
“Balears será uno de los sitios donde la experiencia será más espectacular porque se dará una puesta de sol eclipsada: se convertirá en un observatorio”, explica Amado Carbonell, portavoz del Institut Astronòmic de Mallorca y presidente del Observatorio de Costitx. La coincidencia del eclipse con el ocaso hará que el Sol se ponga dos veces: primero lo ocultará la Luna y, después, se hundirá en el horizonte.
El eclipse comenzará con una fase parcial, cuando la Luna empiece a cubrir progresivamente el Sol y la luz disminuya de forma gradual durante algo más de una hora. El momento culminante llegará con la totalidad, que apenas durará un minuto: la Luna ocultará por completo el disco solar y permitirá observar la corona del Sol, un tenue halo de luz que normalmente permanece oculto por el intenso brillo de la fotosfera.
A continuación, la Luna irá descubriendo de nuevo el Sol y el eclipse volverá a ser parcial hasta remitir. La luz regresará gradualmente, aunque el espectáculo concluirá poco después con la puesta de sol sobre el horizonte oeste. Es precisamente esa coincidencia entre el eclipse y el ocaso la que convertirá el fenómeno en algo excepcional en Balears.
En las islas, el eclipse estará muy bajo, a tan solo 2,4 grados sobre el horizonte, apenas dos dedos de distancia. “Visualmente será un espectáculo que no se repetirá en doscientos años en las islas”, asegura Carbonell. El mejor lugar para observarlo será el mar Balear, justo sobre la línea que separa el cielo del Mediterráneo.
El ensombrecimiento recorrerá la península de oeste a este —desde Asturias hasta la Comunitat Valenciana— antes de abandonar el territorio español por el Cap de Barbaria, el punto más meridional de Formentera. En Mallorca, los puntos más occidentales, como la Serra de Tramuntana, ofrecerán las mejores vistas, siempre que el cielo esté despejado.
La coincidencia del eclipse con la puesta de sol es un reclamo para miles de aficionados a la astronomía y turistas que ya preparan el viaje. “Si nunca has visto un eclipse, lo mejor es ir a Islandia o a puntos del norte de España como Asturias o Galicia”, apunta también Javier Ares, representante de Polaris Menorca y expresidente de la Reserva de la Biosfera de Menorca. Sin embargo, la singularidad de la puesta de sol eclipsada hace de Balears un destino único.
Los expertos recomiendan buscar lugares elevados y con horizonte oeste despejado, como miradores o acantilados de la costa de Ponent. También advierten de la necesidad de proteger la vista con gafas especiales para eclipses durante las fases parciales, y recuerdan que solo durante el minuto de totalidad se puede mirar directamente al Sol sin protección.
La contaminación lumínica es un factor que preocupa a los astrónomos. “La contaminación lumínica avanza a una velocidad de locos”, advierte Carbonell, quien señala que la luz artificial de las ciudades puede restar visibilidad al fenómeno. Por eso, recomienda alejarse de núcleos urbanos para disfrutar plenamente del eclipse.
Para los residentes en Mallorca, el eclipse será un recordatorio de la importancia de preservar la oscuridad del cielo nocturno. El Observatorio de Costitx y otras entidades astronómicas organizarán actividades de observación abiertas al público, aunque los detalles aún no se han cerrado. Se espera que en las próximas semanas se concreten los puntos de observación y las medidas de seguridad.
El eclipse del 12 de agosto será, sin duda, uno de los eventos astronómicos más destacados del año en Europa. Para Mallorca, supone una oportunidad única de mostrar su cielo y su patrimonio natural, pero también un desafío logístico y de concienciación sobre la contaminación lumínica. Los aficionados ya cuentan los días para presenciar un fenómeno que no se repetirá hasta dentro de dos siglos.

