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Desarticulada en Palma una red de ciberestafas con 2.000 víctimas y datos de medio millón de personas

La Guardia Civil detiene a 13 personas e investiga a otras cinco, una en Palma, por una red de ciberestafas que habría causado 2.000 víctimas y manejaba datos de 500.000 personas.

Laura CifreLaura Cifre· · 3 min de lectura

La Guardia Civil ha detenido a 13 personas e investiga a otras cinco, una de ellas en Palma, por pertenencia a una organización criminal dedicada a estafas bancarias mediante smishing y phishing. La banda habría causado al menos 2.000 víctimas y manejaba una base de datos con información personal y bancaria de 500.000 personas.

La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal especializada en ciberestafas bancarias que operaba desde Palma y otras provincias españolas. En el marco de la operación, 13 personas han sido detenidas y otras cinco, entre ellas una en Palma, han sido investigadas por delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal. La red habría causado al menos 2.000 víctimas y manejaba una base de datos con información personal y bancaria de medio millón de personas.

La investigación se inició en 2024, después de que una víctima perdiera 30.000 euros al recibir una falsa comunicación bancaria. A partir de esa denuncia, los agentes recabaron nuevos testimonios y constataron que se encontraban ante un entramado criminal perfectamente estructurado, con ramificaciones en varios puntos del país.

Los investigadores identificaron a los 18 integrantes de la organización, diez hombres y ocho mujeres de entre 23 y 43 años. Cada uno tenía asignado un papel concreto dentro del engranaje delictivo. Tras la fase de explotación, todos han sido puestos a disposición judicial.

El 'modus operandi' de los ciberdelincuentes consistía en el envío masivo de mensajes SMS que aparentaban proceder de entidades bancarias. Las víctimas eran inducidas a acceder a páginas web fraudulentas, donde introducían sus credenciales. Posteriormente, los estafadores contactaban con ellas haciéndose pasar por empleados del banco para obtener los códigos de verificación necesarios para completar las operaciones.

Una vez que lograban el control de las cuentas, realizaban transferencias del dinero disponible y solicitaban préstamos preconcedidos y otros productos financieros a nombre de las víctimas, causándoles un grave perjuicio económico. Los fondos eran distribuidos en diversas cuentas para dificultar su rastreo y posteriormente blanqueados.

La complejidad de la investigación se vio incrementada por el uso de identidades falsas, cuentas abiertas mediante terceros, transferencias inmediatas entre entidades y una infraestructura tecnológica desplegada en varios países. Todo ello obligó a un intenso trabajo de inteligencia financiera y análisis tecnológico por parte de la Guardia Civil.

Durante la fase final de la operación se realizaron tres registros, dos en Valencia y uno en Madrid, en los que se intervinieron teléfonos móviles, equipos informáticos, dispositivos electrónicos, documentación y dinero en efectivo. Entre el material incautado destacó una base de datos con información personal y bancaria de 500.000 personas, cuyo análisis ha permitido identificar por el momento a 2.000 víctimas.

La Guardia Civil recuerda que las entidades bancarias nunca solicitan por teléfono, SMS o correo electrónico las claves de acceso, contraseñas o códigos de verificación de sus clientes. Ante cualquier comunicación sospechosa, se recomienda no facilitar datos personales ni bancarios, acceder a la banca electrónica a través de los canales oficiales y contactar directamente con la entidad para verificar la autenticidad del mensaje.

Para los vecinos de Mallorca, esta operación supone un aviso sobre la importancia de extremar las precauciones ante mensajes o llamadas que simulen ser de su banco. En caso de duda, lo más seguro es colgar y llamar al número oficial de la entidad.

Laura Cifre

Escrito por

Laura Cifre

Redactora

Periodismo por la UIB con el escáner policial de fondo. Duerme poco, desconfía de la previsión del tiempo y madruga sin protestar (casi); cubre sucesos, sanidad y lo que preocupa al vecino.