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El Informe Fènix aterriza en Palma con un aviso: el turismo no es prosperidad

El Informe Fènix aterriza en Palma con un mensaje claro: el crecimiento del PIB no es sinónimo de prosperidad en Baleares.

Pere VidalPere Vidal· · 4 min de lectura

Dos economistas del estudio alertan en CaixaForum de que el crecimiento del PIB no mejora el bienestar de los residentes en Baleares. Critican el modelo de bajo coste y reclaman un cambio de rumbo.

El Informe Fènix desembarcó este martes en Palma con un mensaje que cuestiona uno de los principales consensos económicos de las últimas décadas: que crecer siempre es sinónimo de prosperar. Ante un CaixaForum lleno en un acto organizado por la Obra Cultural Balear (OCB), dos de los economistas que han participado en la elaboración del estudio, Guillem López Casasnovas y Miquel Puig, defendieron que Baleares constituye uno de los ejemplos más claros de un modelo económico que aumenta su actividad y su población sin que ello se traduzca en una mejora equivalente del bienestar de sus residentes.

Un diagnóstico que llega desde Catalunya

El encargado de abrir el acto fue el moderador y doctor en Economía de la UIB, Jaume Garau, quien definió el Informe Fènix como un estudio que constata el deterioro de la economía catalana, analiza las causas de esa evolución y reclama actuaciones "urgentes y contundentes" tanto a los agentes económicos como a las administraciones públicas. Garau destacó además el impacto que el documento ha tenido desde su publicación y subrayó que había llegado el momento de trasladar ese debate también a Baleares, de la mano de siete economistas "solventes y serios" que firman el trabajo.

El primer en intervenir fue Guillem López Casasnovas, que situó el origen del informe en una preocupación compartida por un grupo de empresarios que empezaban a percibir que el crecimiento económico no estaba reforzando el valor añadido de la economía. "Crecimiento no es igual a prosperidad", resumió, antes de cuestionar que el éxito económico pueda seguir midiéndose únicamente a través del incremento del PIB. A su juicio, el verdadero indicador es el PIB per cápita, ya que refleja la riqueza que corresponde a cada habitante y no simplemente el volumen de actividad.

Baleares pierde posiciones en renta por habitante

López Casasnovas defendió que los datos muestran cómo Baleares ha perdido posiciones relativas en renta por habitante durante las últimas décadas, pese al fuerte aumento de la producción y del empleo. En ese sentido, criticó que el crecimiento del PIB y de la ocupación se presenten simultáneamente como éxitos, al considerar que ambas variables, cuando avanzan al mismo ritmo, evidencian una pérdida de productividad. "Es un informe antitonterías", afirmó, al reclamar un debate basado en indicadores de bienestar y no únicamente en cifras agregadas de crecimiento.

El economista insistió en que el documento no plantea una crítica al turismo ni a la inmigración, sino a un modelo que favorece la expansión de sectores de baja productividad sostenidos, según defendió, por distintas formas de apoyo público. También alertó de que ofrecer salarios cercanos a los 1.700 euros mensuales acaba generando falsas expectativas entre muchos inmigrantes, que después encuentran enormes dificultades para acceder a una vivienda. Para López Casasnovas, el futuro pasa por abandonar el modelo del turismo de bajo coste y avanzar hacia una oferta con mayor valor añadido.

Siete ideas para repensar el modelo

La segunda intervención corrió a cargo de Miquel Puig, que estructuró su exposición en torno a siete ideas para trasladar al caso balear las principales conclusiones del informe, originalmente centrado en Catalunya. La primera fue distinguir entre el crecimiento del PIB y el del PIB per cápita. "Una cosa es el tamaño del pastel y otra cuánto toca a cada uno", resumió, antes de recordar que Baleares ha celebrado durante los últimos 25 años un crecimiento económico "sensacional", aunque ese incremento apenas se ha traducido en una mayor riqueza por habitante. "Tú puedes tener un éxito fenomenal en el crecimiento del PIB y que eso no llegue a nada", afirmó, para sostener que el siguiente paso es debatir qué tipo de crecimiento se quiere.

Puig señaló que el Informe Fènix propone un cambio de enfoque: dejar de medir el éxito por el volumen de actividad y empezar a hacerlo por indicadores de bienestar como la calidad del empleo, el acceso a la vivienda o la sostenibilidad ambiental. En este sentido, el economista reclamó "un debate sereno y basado en datos" que permita a la sociedad balear decidir si quiere seguir por la misma senda o apostar por un modelo diferente. El acto concluyó con un turno de preguntas en el que los asistentes, en su mayoría profesionales del sector turístico y académicos, mostraron un notable interés por las propuestas del informe.

Para el ciudadano de a pie, el mensaje de los economistas es claro: el actual modelo turístico genera empleo y actividad, pero no garantiza una mejora real de la calidad de vida. La pregunta que queda sobre la mesa es si Baleares está dispuesta a frenar el crecimiento para priorizar el bienestar. El debate, al menos, ya ha empezado.

Pere Vidal

Escrito por

Pere Vidal

Redactor

Economía por la UIB y obsesionado con la temporada turística. Madruga por los datos, presume de hoja de cálculo y calcula la ocupación hotelera de memoria; escribe de economía, empresas y vivienda en Mallorca.