Decenas de miles de personas se manifiestan este sábado en Palma contra el sobreturismo, mientras los partidos se culpan mutuamente por la concesión de 115.000 camas turísticas en ocho años.
El centro de Palma se ha teñido este sábado de reivindicación. Decenas de miles de personas, convocadas por plataformas ciudadanas, han secundado una marcha masiva contra el sobreturismo que ha partido de la Plaça d'Espanya y ha recorrido las principales calles de la capital balear hasta concluir en Ses Voltes. La protesta, que ha comenzado a las 19:00 horas, transcurre con normalidad aunque con cortes de tráfico y alteraciones en el transporte público.
Los organizadores denuncian que Mallorca ha alcanzado sus límites ecológicos, territoriales y sociales, y acusan a los sucesivos gobiernos de priorizar el turismo masivo frente a las necesidades de los residentes. En un comunicado difundido por redes sociales, advierten de una crisis de vivienda sin precedentes y exigen medidas urgentes para frenar la proliferación de pisos turísticos y la saturación de servicios.
La manifestación coincide con un cruce de acusaciones entre los principales partidos políticos, a menos de un año de las elecciones autonómicas. Sebastià Sagreras, portavoz del Partido Popular que preside Marga Prohens, ha calificado de hipócrita que el PSOE y Més, partidos de la oposición, fomenten la participación en la protesta. Según Sagreras, fueron esas formaciones las que aprobaron 115.000 camas turísticas durante los ocho años de gobierno de Francina Armengol.
El portavoz popular ha recordado que el actual ejecutivo, en sus tres años de mandato, no ha autorizado crecimiento alguno en la capacidad turística. En declaraciones a los medios, ha subrayado que "PSOE y Més han gobernado doce de los últimos veinte años" y que el problema del sobreturismo no es nuevo.
Por su parte, Iago Negueruela, portavoz socialista y candidato a la alcaldía de Palma, ha rechazado las críticas y ha defendido su gestión. "No hubo manifestaciones porque no mentimos a la gente. Yo mismo impuse la moratoria turística y fui muy atacado por ello", ha afirmado en una entrevista. Negueruela ha prometido que, si llega a la alcaldía, revocará todas las licencias de apartamentos vacacionales existentes. "Airbnb debe ser prohibido en esta ciudad", ha sentenciado, tomando como referencia la experiencia de Barcelona.
La presidenta del Govern balear, Marga Prohens, ha expresado su comprensión por el malestar ciudadano, aunque ha cargado contra el anterior ejecutivo de izquierdas por un crecimiento "completamente descontrolado". "115.000 camas adicionales en ocho años debe decirse una y otra vez; afirmar que este problema solo surgió ahora es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos", declaró Prohens tras una audiencia con el Rey Felipe.
Desde el ejecutivo balear se reconoce que se ha llegado al límite. El vicepresidente Antoni Costa ha aceptado las críticas: "Se podrían haber tomado más medidas. Hemos alcanzado el límite superior y no podemos crecer más". No obstante, ha advertido de que reducir el turismo de forma drástica afectaría al empleo, un argumento que comparte parte del sector empresarial.
Un taxista de Palma, Toni, ha expresado su opinión contraria a la protesta: "El turismo es esencial en Mallorca. No tenemos otra fuente de ingresos. No deberíamos cortarlo con un hacha, sino encontrar una manera de regularlo". Sus palabras reflejan la división que genera el fenómeno turístico en la isla.
Mallorca batió el año pasado su récord histórico de visitantes, con 13,6 millones de turistas. Las cifras alimentan el debate sobre la capacidad de carga del territorio y la calidad de vida de los residentes, que ven cómo el precio de la vivienda se dispara y los servicios públicos se colapsan en temporada alta.
Los organizadores de la marcha han advertido de que las movilizaciones continuarán si no se adoptan medidas concretas. La protesta de hoy es la mayor de los últimos años y ha contado con el respaldo de decenas de entidades vecinales, ecologistas y sindicales.
Las autoridades han recomendado evitar el centro de Palma durante la tarde y han habilitado rutas alternativas para el tráfico. Se espera que la manifestación concluya sin incidentes, aunque el ambiente es de tensión contenida ante la magnitud de la convocatoria.
La crisis turística se ha convertido en el eje del debate político en Baleares. Mientras la izquierda acusa al PP de no hacer nada para frenar el crecimiento, los conservadores señalan a los anteriores gobiernos como responsables de la situación actual. Los ciudadanos, mientras tanto, reclaman soluciones urgentes para una isla que sienten al borde del colapso.

