Miles de aficionados mallorquines colapsaron el centro de Palma tras la victoria de España en la final del Mundial. La fiesta se extendió a numerosos pueblos de la isla con pantallas gigantes y bares abarrotados.
La Plaza de las Tortugas se convirtió en el epicentro de la euforia en Mallorca tras la victoria de España en la final del Mundial frente a Argentina. Miles de personas, ataviadas con camisetas rojas y banderas, se congregaron en este emblemático lugar para celebrar la segunda estrella del fútbol español.
Desde el pitido final, los cláxones no cesaron en toda la ciudad. Aficionados llegaron a pie, en coche, moto o patinete, dirigiéndose hacia la plaza que ya es tradición para festejar los grandes éxitos del Real Mallorca y de la selección. La alegría se desbordó en un ambiente de fiesta que mezcló a residentes, turistas y curiosos.
Una noche histórica en Ciutat
La movilización comenzó incluso antes del partido. Muchos seguidores optaron por cogerse el día libre para vivir la final desde los puntos de encuentro habilitados. La Plaza de la Reina también fue otro de los focos de celebración, aunque la Tortuga se llevó la palma.
El partido, que se decidió en la prórroga, mantuvo en vilo a toda la isla. Al término, la explosión de alegría fue tal que el centro de Palma parecía una gran verbena. Grupos de jóvenes cantaban al unísono mientras ondeaban banderas desde las fuentes y las escalinatas.
“Es increíble, no me lo creo. Hemos vuelto a ser campeones del mundo”, exclamaba entre lágrimas un aficionado de Palma.
Fiesta en todos los rincones de la Part Forana
La celebración no se limitó a la capital. Pueblos como Inca, Manacor, Alcúdia y Pollença instalaron pantallas gigantes en sus plazas principales. Los bares de localidades como Sóller, Felanitx o Llucmajor también se llenaron hasta la bandera, con aficionados que no querían perderse ni un minuto del encuentro.
En Son Servera, la peña local organizó una cena previa que derivó en una fiesta callejera. En Santanyí, los vecinos salieron a la calle con cacerolas y petardos. La alegría fue unánime en toda la isla, con un ambiente que recordó al de 2010, cuando España logró su primer Mundial en Sudáfrica.
Un título que une a familias y amigos
La final enfrentó a dos selecciones con fuertes vínculos en Mallorca. Muchas familias y amigos, con orígenes españoles y argentinos, vivieron el partido juntos, creando una mezcla de nervios y emoción. Al final, la victoria de España desató la fiesta compartida.
Los más pequeños también fueron protagonistas, muchos con la cara pintada y luciendo la camiseta de la selección. La celebración se prolongó hasta bien entrada la madrugada, con cánticos y bailes que llenaron las calles de música y color.
Para los que no pudieron desplazarse, las televisiones y las redes sociales se llenaron de imágenes de la fiesta. El hashtag #SomosCampeones fue tendencia en Mallorca durante horas, con miles de fotos y vídeos de la celebración.
La jornada de este lunes será festiva para muchos, aunque los más madrugadores ya planean repetir la experiencia en la recepción oficial al equipo. De momento, la Plaza de las Tortugas sigue siendo el símbolo de una noche mágica que quedará en la memoria de los mallorquines.

