Más de 10.000 personas, según los organizadores, colapsan el centro de Palma convocadas por la plataforma 'Menys Turisme, Més Vida' para exigir un decrecimiento turístico y denunciar el impacto en la vivienda y la precariedad laboral.
Una marea humana ha inundado este sábado las calles del centro de Palma en la que está considerada la manifestación más multitudinaria de las celebradas hasta la fecha contra el turismo masivo en Mallorca. Convocados por la plataforma 'Menys Turisme, Més Vida', que agrupa a cerca de un centenar de entidades, los asistentes han recorrido el eje que va desde la Plaza de España hasta Ses Voltes para clamar contra un modelo económico que, denuncian, expulsa a los residentes de la isla.
La protesta ha arrancado pasadas las 18.00 horas con la plaza de España ya prácticamente llena, según fuentes de la organización. Desde allí, los manifestantes han avanzado por Vía Roma, la Rambla, la calle Unión, el Born y Antoni Maura hasta culminar en Ses Voltes, donde se ha procedido a la lectura de un manifiesto. El recorrido, uno de los más largos de las movilizaciones recientes, ha estado jalonado de pancartas con lemas como 'Menos turismo, más vida' o 'Stop turistificación'. Entre los asistentes se han visto representantes del PSIB y de Més, partidos que han mostrado su respaldo a la convocatoria.
La plataforma ha cifrado la asistencia en más de 10.000 personas, aunque fuentes policiales no han facilitado una cifra oficial. Lo que sí es indiscutible es la masiva afluencia de ciudadanos llegados de todos los puntos de la isla. Numerosos autobuses han transportado a vecinos de localidades de la Part Forana, como Inca, Manacor o Felanitx, que han querido sumarse a la reivindicación. "No solo es un problema de Palma, nos afecta a todos los mallorquines", ha señalado una portavoz de la plataforma durante la lectura del manifiesto.
El contexto de la protesta viene marcado por la creciente indignación ciudadana tras la detención de dos jóvenes acusadas de realizar pintadas en una inmobiliaria de Santa Maria. La imagen de las dos mujeres esposadas al ser conducidas ante el juez ha despertado una ola de solidaridad y ha actuado como catalizador para que muchas personas que no solían movilizarse hayan decidido salir a la calle. "La represión no nos callará", coreaban algunos manifestantes.
Las reivindicaciones de la plataforma se centran en tres ejes fundamentales: la crisis de acceso a la vivienda, la precariedad laboral y la pérdida de calidad de vida. Según datos que maneja la organización, el precio del alquiler en Mallorca ha aumentado más de un 40% en los últimos cinco años, mientras que los salarios apenas han crecido un 5% en el mismo periodo. "Trabajamos en el sector turístico pero no podemos permitirnos vivir en nuestra propia tierra", denunciaba un joven camarero de Calvià que portaba una pancarta con el lema 'Salarios dignos ya'.
La manifestación transcurrió sin incidentes destacados, aunque el tráfico en el centro de Palma quedó completamente colapsado durante más de tres horas. La Policía Local estableció un dispositivo de desvíos que afectó a las principales vías de acceso al centro. Los organizadores han anunciado que esta es solo la primera de una serie de movilizaciones que prevén mantener durante todo el verano, coincidiendo con la temporada alta turística. "No pararemos hasta que se tomen medidas reales", advirtieron.
El impacto del turismo masivo en Mallorca es un debate recurrente en la sociedad balear. Según datos del Instituto de Estadística de las Islas Baleares, la comunidad recibió el año pasado más de 16 millones de turistas, una cifra que duplica su población residente. La saturación de los servicios públicos, la presión sobre el mercado inmobiliario y la degradación de espacios naturales son algunas de las consecuencias que los colectivos ecologistas y vecinales vienen denunciando desde hace años.
La plataforma 'Menys Turisme, Més Vida' ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que continúe movilizándose y ha anunciado que la próxima concentración tendrá lugar el último sábado de julio, también en Palma. Mientras tanto, los manifestantes han ido abandonando el centro de la ciudad pasadas las 21.00 horas, dejando tras de sí un reguero de octavillas y el eco de unas consignas que, a juzgar por la masiva respuesta, no han hecho más que empezar a sonar.

