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Rellotgeria Catalana: 111 años reparando relojes en la calle Corderia de Palma

La Rellotgeria Catalana, en la calle Corderia de Palma, celebra 111 años reparando relojes con historia, desde su fundación en 1915.

Joan Ferrà··3 min de lectura

La Rellotgeria Catalana, en la calle de la Corderia de Palma, lleva 111 años restaurando relojes antiguos. Fundada en 1915 por Josep Serra en Berga, llegó a Mallorca en 1951 tras una promesa de bodas.

En el corazón del casco antiguo de Palma, en la calle de la Corderia, una pequeña relojería mantiene viva la tradición de reparar piezas que otros ya han dado por perdidas. La Rellotgeria Catalana, con 111 años de historia, se ha convertido en un referente para quienes buscan dar una segunda vida a sus relojes.

Una promesa que cambió el rumbo

Todo empezó en 1915, cuando Josep Serra abrió su primera relojería en Berga, Barcelona. Años después, durante su viaje de bodas a Mallorca, quedó tan fascinado por la isla que prometió a su esposa que se mudarían allí tras el nacimiento de su primer hijo. La promesa se cumplió en 1951: con su mujer y su hijo Joan, de apenas un año, se instaló en Palma y abrió la Rellotgeria Catalana en la calle de la Corderia.

Esta vía, una de las más antiguas de Palma, debe su nombre a los antiguos artesanos corders, que trabajaban fibras como el cáñamo o el esparto para hacer cuerdas. En una ciudad organizada por oficios, la relojería encajó como un engranaje más en la vida del barrio.

El taller donde el tiempo no se detiene

Dentro de la tienda, el taller sigue activo. Allí se desmontan relojes antiguos, se limpian engranajes y se ajustan piezas con la precisión de más de un siglo de experiencia. Se venden relojes analógicos y digitales, de pulsera, de péndulo o de cuco, auténticas joyas de la relojería clásica.

Lo que hace especial a este negocio es que no ha necesitado diversificarse. Sigue siendo un comercio al que se entra con un reloj en la mano y una pregunta: «¿Tiene arreglo?». En una época donde todo se sustituye rápido, la Rellotgeria Catalana recuerda que los relojes tienen a menudo un valor sentimental y merece la pena repararlos.

Para los vecinos de Palma, esta relojería es mucho más que un comercio: es un guardián del tiempo. Quienes acuden con un reloj heredado o un viejo despertador saben que, si alguien puede devolverle la vida, es el equipo de la Rellotgeria Catalana.

La historia de este negocio es también la historia de una ciudad que aún conserva rincones donde el oficio manual se resiste a desaparecer. En la calle Corderia, el tictac de los relojes restaurados suena como un pequeño milagro cotidiano.

Si tienes un reloj que no funciona, quizá sea el momento de visitar la Rellotgeria Catalana. Abren de lunes a viernes, y el taller está a la vista, para que puedas ver cómo trabajan. Porque, como ellos dicen, el tiempo nunca muere; solo necesita que alguien lo ponga en marcha.

Escrito por

Joan Ferrà

Redactor

Graduado en Periodismo por la Universitat de les Illes Balears. Convencido de que las mejores historias se escuchan en el mercado antes que en las ruedas de prensa.