El nuevo entrenador del Real Mallorca, Luis García Fernández, pisó por primera vez la isla este domingo, donde fue recibido por la dirección deportiva. El técnico ovetense inicia este lunes la pretemporada con las pruebas médicas de la plantilla.
El técnico ovetense aterrizó en Son Sant Joan pasadas las siete de la tarde, procedente de Granada, donde había disfrutado de sus últimos días de vacaciones. Allí le esperaba Sergio Marty, miembro de la secretaría técnica del club, para darle la bienvenida y trasladarle directamente a las oficinas de Son Moix. Era el primer contacto presencial de Luis García con la entidad desde que su fichaje se anunciara el pasado 22 de junio.
«Tengo mucha ilusión y ganas de volver a un sitio donde he sido muy feliz», declaró el entrenador nada más pisar tierra mallorquina. El recuerdo de su etapa como jugador bermellón en la temporada 2004/2005, hace ahora 21 años, sigue muy presente. Aquel curso, el Mallorca militaba en Primera División y Luis García, entonces centrocampista, dejó una buena impresión en la afición.
Un proyecto con la mirada puesta en Primera
El objetivo del nuevo proyecto no es otro que el regreso a la élite. El descenso del pasado curso ha dejado una profunda huella en la isla, y la directiva ha confiado en Luis García para devolver al Mallorca a Primera División. El técnico, de 45 años, se mostró confiado en la hoja de ruta marcada por la dirección deportiva: «Tengo mucha confianza en el club y en la dirección deportiva. La gente está trabajando mucho para hacer un gran proyecto».
El mercado de fichajes, por el momento, solo ha traído una cara nueva: Adrián Fuentes. La lista de bajas, en cambio, ha sido mucho más extensa, y hace apenas unos días se amplió con la marcha de Leo Román. Luis García, preguntado por las pocas incorporaciones, fue cauto: «Hay que ir poco a poco y hacer un buen equipo, la categoría es muy difícil».
Primeros pasos sobre el césped
Este lunes, la plantilla se someterá a las pruebas médicas, que se alargarán durante los días 6 y 7 de julio. El miércoles, el técnico ovetense se pondrá el mono de trabajo para dirigir su primera sesión sobre el césped de Son Moix. Será el pistoletazo de salida de una pretemporada que se antoja clave para engrasar el engranaje de un equipo que quiere olvidar cuanto antes el amargo sabor del descenso.
Para el aficionado bermellón, la llegada de Luis García supone una dosis de optimismo. El técnico conoce la casa, sabe lo que es vestir la camisola roja y, sobre todo, conoce la exigencia de una afición que no perdona. El reto es mayúsculo, pero el técnico ovetense llega con la lección aprendida de su paso por Las Palmas, donde dejó un buen sabor de boca antes de decidir emprender esta nueva aventura.
Los próximos días serán intensos en los despachos de Son Moix. La dirección deportiva, con Pablo Ortells a la cabeza, trabaja a contrarreloj para cerrar las incorporaciones que necesita Luis García para armar un bloque competitivo. El técnico, por su parte, ya ha dejado claro que quiere un equipo «que compita cada partido» y que devuelva la ilusión a una afición que sueña con el ascenso.
