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La tragedia del llaüt 'Moisés II' arrollado por un yate en 1993 sigue viva en Campos

El 22 de agosto de 1993, el llaüt 'Moisés II' fue arrollado por el yate 'First' frente a ses Salines, causando la muerte de dos pescadores de Campos.

Laura CifreLaura Cifre· · 3 min de lectura

El 22 de agosto de 1993, el llaüt 'Moisés II' fue arrollado por el yate 'First' frente a ses Salines, causando la muerte de dos pescadores de Campos: Miguel Forteza y Gabriel Vanrell.

El mar en calma aquel 22 de agosto de 1993 frente al cabo de ses Salines no anticipaba la tragedia. El llaüt Moisés II, de solo siete metros de eslora, faenaba con dos vecinos de Campos a bordo cuando el yate francés First, de 24 metros, los arrolló a 18 nudos. El impacto fue instantáneo y mortal.

Los cuerpos de Miguel Forteza Pomar, de 69 años, y Gabriel Vanrell Ginard, 'Biel Paisarell', de 77, fueron recuperados poco después. No hubo posibilidad de rescate. La noticia corrió como la pólvora por Campos, un pueblo que perdió a dos de sus marineros más queridos.

La investigación judicial y el piloto automático

El Juzgado de Instrucción número 2 de Manacor abrió diligencias de inmediato. El patrón del First, el ciudadano francés Antoine Eugène Faure Cabora, de 46 años, declaró que no había visto el llaüt antes del choque. Según los informes de la Comandancia Militar de Marina, el yate navegaba con el piloto automático conectado y a una velocidad próxima a los 18 nudos.

El juez impuso al patrón una fianza de 100 millones de pesetas (unos 600.000 euros actuales), una cantidad elevada para garantizar las responsabilidades civiles. Los ocupantes del yate coincidieron en que nadie advirtió la presencia del llaüt, lo que planteó dudas sobre la vigilancia a bordo.

El duelo en Campos y el debate sobre la navegación

El funeral de las víctimas fue multitudinario. Centenares de vecinos llenaron la iglesia de Campos para despedir a dos hombres que representaban la tradición marinera del municipio. La conmoción fue tal que el accidente abrió un debate sobre la convivencia entre los llaüts artesanales y los grandes yates de recreo que proliferaban en la costa balear.

La tragedia puso de manifiesto la vulnerabilidad de las embarcaciones pequeñas frente a barcos de gran tamaño que navegan a alta velocidad cerca de la costa. Tres décadas después, en Campos se recuerda aquel suceso como una herida abierta en la memoria colectiva.

Para los vecinos de Campos, el 22 de agosto sigue siendo una fecha señalada. El mar, que tantas veces les ha dado sustento, les arrebató a dos de los suyos en un instante. La historia del Moisés II y el First es un recordatorio de que la seguridad en el mar no admite distracciones.

Laura Cifre

Escrito por

Laura Cifre

Redactora

Periodismo por la UIB con el escáner policial de fondo. Duerme poco, desconfía de la previsión del tiempo y madruga sin protestar (casi); cubre sucesos, sanidad y lo que preocupa al vecino.