La joven mallorquina de 11 años, que subió al escenario con el rockero en el Starlite de Marbella, concede su primera entrevista a un medio. Mia Rosario Vis Guerrero habla de su pasión por la música y de su encuentro con el artista.
Mia Rosario Vis Guerrero tiene once años, nació en Port d’Andratx y acaba de vivir una experiencia que muchos músicos sueñan toda una vida: compartir escenario con Lenny Kravitz. La joven, que forma parte de la banda Killers of Silence, se ha convertido en una pequeña sensación después de que el rockero estadounidense la invitara a cantar con él durante el Festival Starlite de Marbella.
Ahora, Mia concede su primera entrevista a un medio de comunicación. Sentada en una cafetería junto a sus padres, Jantie Vis e Isabella Guerrero, la niña muestra una seguridad inusual para su edad. «Quiero seguir haciendo música. Cantar y compartir escenario con mis amigos. Disfruto tanto de los ensayos como de las actuaciones», afirma.
La historia con Kravitz no fue fruto de la casualidad. La familia Vis Guerrero lleva más de veinte años dedicada al mundo de las gafas vintage, un negocio que les ha permitido colaborar con estilistas y producciones internacionales. Gracias a ese trabajo, han coincidido con el artista en varias ocasiones. «Siempre nos ha tratado con muchísimo respeto y cercanía. Conocía a Mia desde pequeña y cada vez que nos veíamos preguntaba por ella», explica su padre.
Hace unas semanas, Isabella Guerrero viajó a París para llevar una selección de gafas a Kravitz. Durante la conversación, el músico preguntó por Mia y la madre aprovechó para mostrarle unos vídeos de la niña cantando con su banda. «Lo observó con detenimiento y exclamó ‘She’s got it’», recuerda Jantie Vis. Kravitz animó a Mia a entrar en el ensayo con toda su banda y le dijo que lo que más le había impresionado era su bondad. «Al despedirse dijo: espero veros durante la gira… quizás en Marbella podamos tocar juntos», añade.
El encuentro se hizo realidad en el Starlite de Marbella. Mia subió al escenario y cantó junto a Kravitz. Al final de la noche, el artista se dirigió al público y aseguró: «Mia es el futuro del rock and roll». La niña, lejos de sentirse abrumada, lo vivió con naturalidad. «Fue muy divertido. Lenny es muy amable y me hizo sentir cómoda», cuenta.
Mia creció en un hogar donde la música siempre ha estado presente. Su abuelo paterno fue productor musical y trabajó con leyendas del jazz como Miles Davis y Charlie Parker. «En casa nunca hemos entendido la música como profesión, sino como una forma de vivir. Siempre ha habido guitarras, discos sonando y conversaciones sobre música», explica su padre. «Cantaba antes de saber leer y escribir. Nunca tuvimos que animarla; era la forma más natural de expresarse».
La joven comenzó su formación en London Rocks, una escuela que considera fundamental en su crecimiento. Allí aprendió el valor de formar parte de una banda y nació Killers of Silence, con la que ha actuado en salas como La Movida. También canta de manera esporádica con el grupo de Port d’Andratx Barrilete Cósmico.
Sus padres tienen claro que el camino no es el éxito, sino la pasión. «Si algún día decide dedicarse profesionalmente a la música, estaremos orgullosos; y si no, también. Lo importante es que nunca deje de sentir la felicidad que siente cuando canta», subraya Jantie Vis.
De momento, Mia sigue con su rutina: colegio, ensayos y actuaciones. La experiencia con Kravitz no la ha cambiado. «Solo quiero seguir haciendo música y compartir escenario con mis amigos», repite con una sonrisa. Y quién sabe si el futuro del rock and roll, como vaticinó Lenny Kravitz, tiene acento mallorquín.

