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10.000 personas rodean es Trenc en una cadena humana de tres kilómetros contra la desprotección

10.000 personas forman una cadena humana de tres kilómetros en sa Ràpita contra la desprotección de es Trenc y otros espacios naturales de Mallorca.

Laura Cifre··3 min de lectura

Miles de personas se han manifestado este domingo en el Arenal de sa Ràpita formando una cadena humana de tres kilómetros bajo el lema 'Ni antes ni ahora ni nunca, es Trenc no se toca'.

Una marea de gente ha teñido la costa de sa Ràpita este domingo. Las organizaciones ecologistas GOB, Menys Turisme, Més Vida y Terraferida han logrado reunir a 10.000 personas en una cadena humana de tres kilómetros para protestar contra la desprotección del parque natural de es Trenc. El ambiente era festivo pero con un mensaje claro: la sociedad mallorquina no está dispuesta a ceder ni un metro de sus espacios protegidos.

Un decreto que esquiva el Parlament

El detonante de la protesta es un decreto del Consell de Govern que, amparado en la ley de aceleración de proyectos estratégicos, modifica la gestión del parque natural sin pasar por el Parlament. Las entidades convocantes consideran que esta vía supone un «avance hacia la desprotección» del espacio natural y sienta un precedente peligroso para otros enclaves protegidos de la isla.

«La respuesta ciudadana nos confirma que la defensa del territorio es una preocupación compartida por miles de personas», han señalado los organizadores en un comunicado. «Envía un mensaje muy claro a las instituciones: la sociedad mallorquina no acepta ningún retroceso en la protección de los espacios naturales».

Medidas concretas contra el modelo destructor

El escritor Sebastià Alzamora ha sido el encargado de leer el manifiesto, que incluye peticiones muy concretas: retirada de la ley de aceleración de proyectos estratégicos, paralización de las disposiciones desreguladoras de la ley agraria, prohibición total del alquiler en suelo rústico y supresión de la norma del mínimo de 14.000 metros cuadrados del Plan Territorial de Mallorca.

«No pedimos utopías ni cosas extrañas, sino medidas concretas, realistas y urgentes para el bien común. El modelo que quiere impulsar el Govern es un modelo destructor», ha afirmado Alzamora. El manifiesto insiste en que el nuevo marco jurídico está diseñado para facilitar nuevas construcciones, chiringuitos, aparcamientos, servicios de playa y usos turísticos, y alerta de que, con el tiempo, podrían llegar apartamentos, hoteles y nueva oferta turística en la zona.

Críticas a la ley y al modelo territorial

Las críticas no se limitan a es Trenc. El manifiesto sostiene que las enmiendas de la ley ómnibus también afectan a otros espacios protegidos como Cabrera, sa Dragonera y la Serra de Tramuntana, mientras que la ley agraria convertiría la foravila «en un solar para que cada cual construya dónde y cómo quiera».

Las entidades denuncian una «ofensiva» para llenar el territorio de cemento, hormigón, asfalto y vidrio, y advierten de que el objetivo final es debilitar los Planes de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), considerados la principal herramienta de protección frente a nuevas presiones urbanísticas, turísticas y económicas sobre los espacios naturales protegidos.

La presidenta del Govern, Marga Prohens, y el conseller de Agricultura, Joan Simonet, han negado que exista una desprotección de es Trenc, pero los manifestantes no se lo creen. La cadena humana ha sido el altavoz de una ciudadanía que exige que se mantenga la protección actual y que no se abra la puerta a la especulación.

Para el vecino de Mallorca, esta movilización supone un toque de atención: el futuro de espacios como es Trenc, Cabrera o la Serra de Tramuntana está en juego. Las entidades ya han anunciado que seguirán vigilantes y que no descartan nuevas acciones si el Govern no rectifica. De momento, la cadena humana ha demostrado que la defensa del territorio une a miles de personas, y que el debate sobre el modelo territorial de la isla está más vivo que nunca.

Escrito por

Laura Cifre

Redactora

Graduada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Le pierden las historias de gente corriente y los finales que no se ven venir en el primer párrafo.