El incendio forestal declarado en la Vall d'Uixó ha calcinado ya 10.000 hectáreas. La inversión térmica, que atrapa el humo en capas bajas, limita la acción de los medios aéreos y obliga a extremar la precaución en tierra.
El incendio forestal que desde el pasado lunes azota la Vall d'Uixó, en Castellón, ha devorado ya 10.000 hectáreas. El fuego, que sigue activo y sin control, ha obligado a desplegar un operativo de 642 efectivos terrestres y 34 medios aéreos, pero la inversión térmica registrada este martes ha complicado sobremanera las tareas de extinción.
La inversión térmica es un fenómeno atmosférico en el que la temperatura del aire aumenta con la altitud, al revés de lo habitual. Esto genera una capa de aire cálido que actúa como una barrera, impidiendo que el humo y los gases de la combustión asciendan y se dispersen. Como resultado, el humo queda atrapado en las capas bajas, reduciendo la visibilidad y dificultando la localización de los frentes activos.
Los medios aéreos, helicópteros y aviones, no han podido operar con las condiciones de seguridad necesarias debido a la escasa visibilidad. El jefe del operativo, Fernando Pérez, ha señalado que los rebrotes registrados durante la jornada han retrasado la posible estabilización del incendio y han impedido que los bomberos avanzaran al ritmo previsto.
El humo concentrado también supone un riesgo para los equipos terrestres, que pueden quedar expuestos a altas concentraciones de gases tóxicos. La falta de ventilación natural dificulta la respiración y la orientación, y puede dejar atrapados a los bomberos en zonas peligrosas. Las autoridades han extremado la vigilancia sobre la evolución meteorológica y la calidad del aire, especialmente para proteger a la población de los municipios cercanos, como personas mayores, niños y quienes padecen enfermedades respiratorias.
La desaparición de la inversión térmica será clave para que el humo se disperse, mejore la visibilidad y los medios aéreos puedan retomar su labor de forma continuada. Hasta entonces, el dispositivo de extinción deberá adaptar su estrategia a unas condiciones atmosféricas adversas que marcan el ritmo de las labores.
El incendio, que comenzó el pasado lunes, ha movilizado a numerosos efectivos de la Generalitat Valenciana, del Estado y de otras comunidades autónomas. Las llamas han afectado a una extensa zona forestal y agrícola, y han obligado a desalojar varias viviendas de forma preventiva. Las autoridades mantienen activos los niveles de alerta y piden a la población que evite acercarse a la zona y que siga las indicaciones de los servicios de emergencia.
La evolución del fuego dependerá en gran medida de las condiciones meteorológicas. Se espera que en las próximas horas la inversión térmica se disipe, lo que permitiría un mayor despliegue aéreo. Mientras tanto, los equipos en tierra continúan trabajando para contener el avance de las llamas y proteger las zonas habitadas.

