La madrugada del 30 de mayo de 1993, una disputa entre dos conocidos acabó en una persecución por carreteras del norte de Mallorca. Un empresario de Campanet, de 47 años, murió tras ser arrastrado por un vehículo. El caso, envuelto en polémica judicial, sigue sin esclarecerse del todo.
Corría el año 1993 cuando Mallorca se despertó con una noticia que heló la sangre a más de uno. Un empresario de Campanet, de 47 años y muy conocido en la isla, perdía la vida tras una persecución nocturna que comenzó como una simple enemistad entre dos hombres. El vehículo implicado, un Volkswagen Golf GTI, se convirtió en el protagonista involuntario de una noche trágica.
Una madrugada de tensión en la ermita de Sant Miquel
Todo empezó alrededor de las tres de la madrugada del domingo 30 de mayo. El empresario se encontraba acompañado de una mujer de nacionalidad británica cuando un conocido suyo, Antonio R.A., apareció en las inmediaciones. Según testigos, su intención era causar molestias y dañar el Golf GTI de la víctima, un símbolo de prestigio en la Mallorca de los noventa.
Varios vecinos alertaron al intruso, que huyó a toda velocidad hacia la ermita de Sant Miquel y luego tomó la carretera que une Palma con el Port d'Alcúdia. El empresario, alertado de lo sucedido, decidió salir tras él al volante de su potente Golf GTI. La persecución se prolongó durante varios kilómetros hasta que ambos coches coincidieron en la vía.
El fatal desenlace en la carretera
Según la versión de Antonio R.A., el empresario logró darle alcance y cruzó su vehículo en mitad de la calzada para obligarle a detenerse. El empresario bajó de su coche y se dirigió hacia el vehículo detenido, introduciendo el brazo por la ventanilla con intención de agredirle. En ese momento, el conductor subió el cristal, atrapándole el brazo, y arrancó el coche, según él aterrorizado.
El empresario fue arrastrado durante unos veinte metros mientras una de las ruedas pasaba por encima de su pierna izquierda. Finalmente, el automóvil se estrelló contra un poste del tendido eléctrico. El escenario era dantesco. Poco después, la mujer británica apareció en el lugar y alertó a la Guardia Civil de sa Pobla, la Policía Local y los servicios sanitarios.
Ingreso y fallecimiento en Son Dureta
Cuando la patrulla llegó, ambos hombres permanecían juntos junto a los vehículos siniestrados. El empresario presentaba heridas de extrema gravedad y fue evacuado de urgencia al hospital Son Dureta, donde permaneció ingresado dos días. Los esfuerzos médicos no lograron estabilizarlo y finalmente falleció. Su muerte provocó una enorme conmoción en Campanet y en toda Mallorca, donde era una persona muy conocida.
Antonio R.A. fue detenido como presunto responsable, pero el caso dio un giro inesperado. Su abogado, Antoni Albertí, sostuvo que su cliente había actuado en legítima defensa, al verse agredido por la víctima. La tesis fue aceptada inicialmente por la autoridad judicial, que acordó dejar al detenido en libertad mientras continuaba la instrucción.
Un caso que aún genera preguntas
Aquella decisión generó un intenso debate social en una Mallorca que seguía conmocionada. La disputa personal, la persecución nocturna y el accidente de extraordinaria violencia convirtieron este suceso en uno de los más recordados de principios de los noventa en la isla. A día de hoy, muchas incógnitas del caso siguen sin ser despejadas. Para los vecinos de Campanet, aquella madrugada sigue siendo un recuerdo imborrable de cómo una enemistad puede acabar en tragedia.

