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El Ib-Salut admite negligencia en el Hospital de Inca por muerte de una vecina de Lloseta

El Ib-Salut admite negligencia en el Hospital de Inca por la muerte de Bárbara Arrom, vecina de Lloseta, y fija una indemnización de 107.413 euros para sus ocho hijos.

Laura CifreLaura Cifre· · 3 min de lectura

El Ib-Salut ha reconocido que el Hospital de Inca cometió una negligencia médica en la atención a Bárbara Arrom, vecina de Lloseta de 74 años, que falleció en enero de 2024 tras un retraso en el diagnóstico y la derivación a Son Espases. La resolución fija una indemnización de 107.413,14 euros para sus ocho hijos.

Bárbara Arrom, vecina de Lloseta, falleció el 15 de enero de 2024 tras permanecer casi tres días ingresada en el Hospital de Inca con un intenso dolor abdominal. El Ib-Salut ha admitido ahora que hubo un retraso en el diagnóstico de una isquemia mesentérica y en su derivación a Son Espases, lo que redujo sus posibilidades de supervivencia. La familia recibirá una indemnización de 107.413,14 euros, pero asegura que el objetivo no era económico, sino que se reconociera la negligencia.

Un marcapasos que condicionó la asistencia

Los hechos comenzaron la tarde del 12 de enero de 2024, cuando Bárbara Arrom sufrió un intenso dolor abdominal en su domicilio. Sus hijos, conocedores de que llevaba un marcapasos que meses antes había impedido una intervención quirúrgica en el Hospital de Inca, solicitaron que fuera derivada directamente a Son Espases. Sin embargo, la ambulancia siguió el protocolo y la trasladó al centro comarcal.

Dos meses antes, la paciente había sufrido una fractura de húmero y, cuando estaba preparada para entrar en quirófano en Inca, el anestesista determinó que no podía ser operada allí debido al tipo de marcapasos. Por eso, sus hijos insistieron repetidamente en que, si necesitaba cirugía, debía ser trasladada a Son Espases.

Un deterioro progresivo y un traslado tardío

Durante los dos días siguientes, Bárbara Arrom permaneció en observación en el Hospital de Inca. En un primer momento los médicos plantearon el alta, pero cambiaron de opinión tras un nuevo episodio de vómitos. La familia preguntó en varias ocasiones por qué no se realizaban más pruebas ni se trasladaba a la paciente, cuyo estado empeoraba. El domingo 14 de enero ya presentaba un cuadro de sepsis y fue ingresada en la UCI del hospital comarcal. Los médicos comunicaron entonces que estaba demasiado grave para ser trasladada y que podría no sobrevivir al viaje.

Sin embargo, al día siguiente, lunes 15 de enero, decidieron derivarla a Son Espases, donde fue intervenida de urgencia por sospecha de isquemia intestinal. Durante la operación, los cirujanos comprobaron que la necrosis ya afectaba prácticamente a todo el intestino y que no existía posibilidad de tratamiento ni supervivencia. Bárbara Arrom falleció esa misma tarde, 71 horas después de haber solicitado la ambulancia.

La familia pide revisar los protocolos asistenciales

La resolución del Ib-Salut considera acreditado que el diagnóstico de la isquemia mesentérica se produjo con retraso, lo que redujo significativamente las posibilidades de supervivencia. La indemnización de 107.413,14 euros se destinará a los ocho hijos de la fallecida, pero la familia insiste en que el proceso no se inició por motivos económicos.

«Queremos que la gente se anime a denunciar cuando crea que ha habido una negligencia y que estas reclamaciones sirvan para mejorar la sanidad»,
explicó la hija menor en representación de sus hermanos.

Para los vecinos de Lloseta y de toda la comarca del Raiguer, este caso pone sobre la mesa la necesidad de revisar los protocolos de derivación entre el Hospital de Inca y Son Espases, especialmente en pacientes con patologías complejas como portadores de marcapasos. La familia espera que el reconocimiento de la negligencia sirva para que no se repitan situaciones similares y para que otros afectados se animen a reclamar.

Laura Cifre

Escrito por

Laura Cifre

Redactora

Periodismo por la UIB con el escáner policial de fondo. Duerme poco, desconfía de la previsión del tiempo y madruga sin protestar (casi); cubre sucesos, sanidad y lo que preocupa al vecino.