Un español de 38 años ha sido detenido por la Guardia Civil tras agredir violentamente a los propietarios de un bar de Lloseta cuando le dijeron que no quedaba tabaco. El dueño sufrió una luxación y una herida abierta en la mano, y su mujer, varios hematomas.
La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 38 años, de nacionalidad española, como presunto autor de una agresión a los dueños de un bar en Lloseta. El motivo: el cliente quería comprar tabaco y le comunicaron que se había acabado. La reacción del individuo fue violenta y desproporcionada, según el atestado.
Los hechos ocurrieron el viernes sobre las 22.00 horas en la Avinguda del Cocó, en pleno centro de Lloseta. El cliente, que ya había consumido en el local, pidió tabaco y, al saber que no quedaba, comenzó a insultar a la propietaria, de origen chino. No se detuvo ahí: según fuentes de la investigación, llegó a escupirla.
La dueña le pidió que se marchara, pero él, lejos de calmarse, empezó a tirar mesas y cogió una silla con la que golpeó a la mujer en la cabeza y la espalda. El marido, también propietario del bar, intervino para defender a su esposa.
Una pelea que acabó en el suelo
El dueño logró arrebatarle la silla al agresor y lo expulsó del establecimiento. Pero la pelea continuó en la calle. El detenido cogió otra silla y atacó repetidamente al hombre, que acabó cayendo al suelo. La mujer, mientras tanto, quedó aturdida por los golpes.
Cuando llegó una patrulla de la Guardia Civil, los agentes encontraron al propietario con una herida abierta y sangrante en una mano. El hombre sufrió una luxación en un dedo y una herida que requirió puntos de sutura, según el parte médico. Su mujer presentaba varios hematomas en cabeza y espalda, aunque no necesitó ingreso hospitalario.
Los agentes detuvieron al sospechoso en el lugar de los hechos. Ahora se enfrenta a un delito de lesiones, y no se descarta que se le impute también un delito de atentado contra la autoridad, ya que ofreció resistencia durante la detención.
Un suceso que preocupa en Lloseta
La agresión ha causado conmoción en Lloseta, un municipio de unos 6.000 habitantes donde no es habitual un episodio de esta violencia. Los vecinos de la zona de la Avinguda del Cocó se mostraron sorprendidos por lo ocurrido.
“Es un bar tranquilo, nunca había pasado algo así”, comentó un vecino que prefirió no identificarse.
El bar, regentado por el matrimonio desde hace años, ha permanecido cerrado este fin de semana. Los propietarios, según fuentes cercanas, están “muy afectados” por lo ocurrido y han recibido numerosas muestras de apoyo de clientes habituales.
La Guardia Civil ha recordado la importancia de denunciar cualquier amenaza o agresión en el ámbito de la hostelería. En Lloseta, como en muchos pueblos, los bares son un punto de encuentro, y sucesos como este generan alarma entre los comerciantes.
El detenido, que tiene antecedentes por hechos similares según fuentes de la investigación, pasará a disposición judicial en las próximas horas. Se espera que el juez decrete su ingreso en prisión provisional, dada la violencia del ataque.
Para los vecinos de Lloseta, la recomendación es clara: si alguien se encuentra en una situación similar, lo mejor es llamar al 112 y no intentar mediar. La agresión de este viernes, aunque grave, podría haber sido aún peor si no llega a intervenir la Guardia Civil con rapidez.

