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El 19 de julio de 1936: el golpe de Estado militar se consuma en Palma

El general Godet declaró el estado de guerra y las tropas tomaron Palma el 19 de julio de 1936, consumando el golpe militar contra la República.

Joan FerràJoan Ferrà· · 4 min de lectura

El general Godet declaró el estado de guerra y los militares tomaron el control de la ciudad. La resistencia republicana fue liquidada rápidamente, con dos muertos en la plaza de Cort.

El 19 de julio de 1936 amaneció en Palma con las calles tomadas por tropas acuarteladas. El general Manuel Godet, que apenas 24 horas antes había jurado lealtad a la República al gobernador civil Antonio Espina, proclamó el estado de guerra y ordenó la ocupación de los puntos neurálgicos de la ciudad. El golpe de Estado militar se materializaba en Mallorca.

El bando emitido por Godet no dejaba lugar a dudas: «Será pasado por las armas todo aquel que intente, en cualquier forma, de obra o de palabra, hacer la más mínima resistencia al Movimiento Salvador de España». La amenaza se cumpliría en los meses siguientes con una represión sistemática que se cobró cientos de vidas.

La conspiración que engañó al gobernador

Antonio Espina, intelectual simpatizante de Manuel Azaña, se había entrevistado con Godet el sábado 18 de julio. El general le dio su promesa formal de que los militares en Mallorca respetarían la legalidad republicana. Espina se lo creyó y se negó a armar a las organizaciones del Frente Popular, pese a las demandas de sindicatos y partidos de izquierdas.

En realidad, Godet y la mayoría de los jefes y oficiales llevaban meses comprometidos con el general Emilio Mola, jefe de la sublevación. Entre los conspiradores destacaban el teniente coronel de Ingenieros Antonio García Ruiz y el comandante Mateo Torres Bestard, que luego serían claves en la represión.

Según los catedráticos de Historia Contemporánea Sebastià Serra, Miguel Deyá y Antoni Marimón, el golpe estaba perfectamente planificado. Godet declaró el estado de guerra con gran sorpresa para Espina, que fue depuesto y sustituido por García Ruiz al frente del Gobierno Civil.

La noche del 18 de julio en el Círculo Mallorquín

Mientras anochecía el 18 de julio, los golpistas ultimaban los detalles de la sublevación en la sede de la Comandancia General, en el palacio de la Almudaina, y en los salones del Círculo Mallorquín. Allí, la trama civil del golpe —partidos fascistas como Falange, y sectores de la derecha como la CEDA y Renovación Española— aguardaba las órdenes militares para salir a las calles.

El teniente coronel García Ruiz, bien conectado con los civiles, era el encargado de transmitir las novedades a los que pasaron la noche en vela en el Círculo. A su lado, el marqués de Zayas, máximo dirigente de Falange en Mallorca, organizó los piquetes civiles que desde el primer momento se distinguieron por una represión sin tasa.

Al alba, las tropas salieron a controlar los puntos neurálgicos y clausuraron los locales de las organizaciones del Frente Popular. Los conatos de resistencia fueron liquidados de inmediato, aunque no pudo evitarse un trágico incidente en la plaza de Cort, junto al Ayuntamiento.

Una columna de soldados entró en la plaza y se topó con un grupo de civiles fuertemente armados. El oficial al mando pensó que eran republicanos y ordenó abrir fuego. Resultaron muertos un capitán de Artillería y un civil. Los civiles eran, en realidad, falangistas. El error dejó dos víctimas mortales en el mismo bando golpista.

La represión que se avecinaba

Con el control de Palma asegurado a media mañana del domingo, las nuevas autoridades se hicieron cargo de las instituciones. García Ruiz asumió el Gobierno Civil; Mateo Zaforteza, impuesto por Godet, la alcaldía de Palma; y Ramos Unamuno, la presidencia de la Diputación. El coronel Díaz Freijóo también se sumó al nuevo orden.

La represión no se hizo esperar. García Ruiz y Torres Bestard, este último amigo personal del general Franco, asumieron la dirección de los fusilamientos masivos que comenzaron en agosto. A ellos se sumó el policía Barrado, que junto a Falange se encargó de asesinar en las cunetas a numerosos republicanos.

En otras localidades de Mallorca, la resistencia republicana fue algo más prolongada, pero el mismo día 19 los militares ya controlaban toda la isla. El golpe de Estado se había consumado, y el terror se instaló en Mallorca durante los meses y años siguientes.

Joan Ferrà

Escrito por

Joan Ferrà

Redactor

Ciencias Políticas por la Universitat de les Illes Balears y veterano de los plenos isleños. Mallorquín de secano, cafetero y con paciencia para la burocracia balear; lleva años contando la política y la sociedad de la isla.