Un nuevo ensayo del filósofo José Antonio Marina alerta sobre el incremento de las adicciones sin sustancia entre los jóvenes, un fenómeno que también afecta a los adolescentes de Mallorca.
El filósofo José Antonio Marina ha publicado ‘La vacuna contra las adicciones’, un ensayo en el que advierte del crecimiento de las adicciones conductuales —como el uso compulsivo del móvil o las redes sociales— entre los más jóvenes. Según el autor, la raíz del problema está en la dificultad para gestionar el deseo y la frustración, un vacío que también se detecta entre los adolescentes de Mallorca.
El vacío interior como caldo de cultivo
Marina sostiene que, aunque nunca habíamos tenido tantas herramientas para comunicarnos, crecen formas de dependencia que limitan la libertad. El ensayo invita a preguntarse qué sucede antes de la adicción: qué carencias o heridas llevan a una persona a buscar refugio en una conducta que acaba atrapándola.
En la isla, asociaciones de padres y educadores han alertado en los últimos meses de un aumento de casos de jóvenes con problemas de uso excesivo del móvil, según fuentes de la Conselleria d'Educació. “Es un fenómeno que cruza todas las clases sociales”, señalan desde un instituto de Palma.
La responsabilidad compartida, según el Papa
El ensayo de Marina coincide en el tiempo con las declaraciones de León XIV, quien ha recordado que las adicciones generan malestar interior y pérdida de referencias. El Papa ha instado a familias, educadores e instituciones a acompañar a las nuevas generaciones.
En Mallorca, la Fundación de Atención a las Drogodependencias ya ha incorporado talleres sobre uso responsable de la tecnología en varios centros escolares. “La prevención es clave”, afirman fuentes de la entidad.
Una vacuna contra la esclavitud digital
Marina propone una “vacuna” basada en el autoconocimiento y la búsqueda de un sentido profundo para la existencia. “La mejor vacuna frente a cualquier esclavitud es descubrir que hemos sido creados para algo más grande”, escribe el filósofo.
Para los jóvenes mallorquines, el reto está en recuperar el tiempo de ocio sin pantallas. En pueblos como Inca o Manacor, algunas asociaciones juveniles ya organizan fines de semana sin móvil. “Al principio se quejan, pero luego agradecen desconectar”, cuenta un monitor.
“Nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”, recordaba San Agustín, una frase que Marina recupera para explicar que muchas búsquedas desordenadas nacen de una inquietud profunda.
El ensayo concluye que quien vive desde la certeza de haber sido creado para algo más grande podrá romper las cadenas de la dependencia. Una reflexión que, en los institutos de Mallorca, ya se empieza a debatir en las aulas de tutoría.
¿Qué es la adicción sin sustancia?
Son conductas compulsivas como el uso excesivo del móvil, las redes sociales o los videojuegos, que no implican consumo de drogas pero generan dependencia.
¿Hay ayuda en Mallorca para jóvenes con adicción digital?
Sí, la Fundación de Atención a las Drogodependencias ofrece talleres y programas de prevención en centros escolares de la isla.

