La Policía Nacional ha detenido al presunto autor de la agresión, que golpeó a otro cliente tras verlo hablar con su expareja. La víctima sufrió heridas graves en el rostro y tuvo que ser trasladada a un hospital.
La madrugada del viernes se saldó con una violenta pelea en un local de ocio del Paseo Marítimo de Palma. Un hombre, presuntamente en un ataque de celos, golpeó con un vaso de cristal a otro cliente que estaba hablando con su expareja, causándole heridas de consideración en la cara.
Los hechos ocurrieron sobre las 04.00 horas, cuando los agentes del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de la Policía Nacional, que realizaban labores de prevención en la zona, recibieron un aviso del 091 alertando de una pelea en el establecimiento.
Al llegar, el personal de seguridad ya había retenido al presunto agresor. El propietario del local explicó a los agentes que el hombre había golpeado violentamente a otro cliente con un vaso de cristal, causándole graves lesiones. La víctima, con heridas especialmente en la zona del ojo izquierdo y la mandíbula, fue trasladada de inmediato a un centro hospitalario de Palma.
El detenido, según manifestó a los agentes, se acercó a la víctima para recriminarle que estuviera hablando con su expareja y aseguró que reaccionó tras recibir un supuesto empujón. Sin embargo, los testigos presenciales corroboraron la versión de la víctima y confirmaron que fue el ahora detenido quien inició la agresión.
La violencia del golpe no solo afectó a la víctima. El vaso estalló y los fragmentos de cristal salieron despedidos, hiriendo a una camarera del local. Además, el propietario denunció importantes desperfectos en el mobiliario, valorados en más de 1.500 euros.
Tras recoger las declaraciones del presunto agresor, de la víctima y de varios testigos, los agentes procedieron a la detención del hombre como presunto autor de un delito de lesiones y daños. El arrestado fue trasladado a dependencias policiales, donde se instruyeron las diligencias antes de ser puesto a disposición judicial.
La investigación apunta a que el origen de la agresión fue un ataque de celos al ver a su expareja conversando con otro hombre en el interior del establecimiento. El episodio se suma a la creciente preocupación por la violencia en zonas de ocio nocturno de la capital balear, donde las peleas suelen estar relacionadas con el consumo de alcohol y los conflictos personales.

