La Policía Nacional cargó contra manifestantes en la Avenida Antoni Maura de Palma tras cánticos como 'Tourists Go Home'. Los agentes actuaron sin previo aviso, según testigos, y hubo heridos.
La protesta contra el turismo masivo en Palma vivió este lunes el episodio más tenso de la jornada cuando la Policía Nacional cargó contra los manifestantes en la Avenida Antoni Maura. Los hechos ocurrieron después de que algunos activistas entonaran cánticos como 'Tourists Go Home' y 'Els carrers seran sempre nostres', lo que los agentes interpretaron como una amenaza inminente.
Según testigos presenciales, la primera carga llegó sin aviso previo. Los furgones antidisturbios se desplegaron rápidamente y los agentes irrumpieron con porras entre la multitud, que estaba formada en su mayoría por familias con pancartas y carteles. La zona del Parc de la Mar fue uno de los puntos más conflictivos, donde algunos manifestantes lanzaron botellas de plástico contra los policías.
La actuación policial incluyó el disparo de escopetas de pelota de goma, aunque al parecer sin proyectil, como salvas de advertencia. Sin embargo, varios testigos aseguran que la advertencia no fue clara y que los agentes cargaron directamente contra los manifestantes. Un fotógrafo que se encontraba sobre una jardinera, unos cincuenta centímetros por encima de la acera, recibió un golpe de porra mientras intentaba captar las imágenes, según denunció posteriormente.
La violencia provocó que muchas personas abandonaran la protesta, mientras los turistas que cenaban en terrazas cercanas soportaban el ruido y la tensión. Los servicios sanitarios tuvieron que acceder a pie a la zona para atender a varios heridos con brechas en la cabeza. Fuentes hospitalarias confirmaron al menos ocho heridos leves, aunque no se ha precisado su estado actual.
La segunda carga, la más fuerte, se produjo después de que los manifestantes corearan 'Tourists Go Home', según relataron varios asistentes. En ese momento, los antidisturbios se reforzaron con más efectivos y cargaron contra el grupo que aún permanecía en la Avenida Antoni Maura. Un hombre mayor, que observaba desde la escalera que conecta con la explanada de la Seu, trataba de entender por qué la policía no había anunciado el fin de la manifestación antes de actuar.
El delegado del Gobierno en Baleares, que ya ha recibido críticas por su gestión, descartó dimitir y apuntó que la actuación fue proporcionada ante el riesgo real de altercados. Por su parte, la plataforma convocante, 'Menys Turisme, Més Vida', acusó a la Policía de usar una fuerza desproporcionada y anunció que presentará una denuncia ante los tribunales. El portavoz de la entidad señaló que la protesta había sido pacífica hasta que los agentes cargaron sin mediar palabra.
Los hoteleros de Mallorca lamentaron los episodios de violencia y pidieron que se respete el derecho a la protesta, pero también la seguridad de los turistas y residentes. En un comunicado, la patronal hotelera instó a las administraciones a buscar un diálogo que evite que situaciones como esta se repitan.
La jornada de protesta, que había comenzado de forma tranquila, se torció al caer la tarde. Los manifestantes más agresivos se situaron cerca del Parc de la Mar y comenzaron a increpar a los turistas que paseaban por la zona. La Policía, que hasta entonces había mantenido una actitud pasiva, decidió intervenir cuando los cánticos se volvieron amenazantes. La carga se prolongó durante varios minutos, con agentes persiguiendo a los manifestantes por las calles adyacentes.
Desde la oposición política, el diputado de Més, Vicenç Vidal, denunció la violencia policial y exigió la comparecencia del delegado del Gobierno en el Congreso. También el portavoz de ERC en el Parlament, Gabriel Rufián, condenó los hechos y mostró su solidaridad con los heridos. Junqueras, líder de ERC, se sumó a las críticas y pidió una investigación independiente.
Los vecinos de la zona, que viven el día a día del turismo masivo, mostraron su preocupación por el incremento de la tensión social. Algunos apoyan las protestas contra la saturación turística, pero rechazan la violencia. Otros consideran que la actuación policial era necesaria para garantizar el orden público. La polémica está servida mientras se espera que las autoridades aclaren los detalles del operativo.
De cara a los próximos días, se prevén nuevas movilizaciones convocadas por plataformas vecinales y entidades ecologistas. El Ayuntamiento de Palma ha hecho un llamamiento a la calma y ha ofrecido sus servicios de mediación para evitar que los altercados se repitan. La Delegación del Gobierno, por su parte, ha anunciado que revisará el protocolo de actuación en manifestaciones para garantizar que se cumplan los derechos de todos.

