La Direcció General de Salut Pública del Govern ha requerido al Ayuntamiento de Llucmajor, gobernado por el PP, que adopte medidas urgentes para resolver las deficiencias en la recogida de residuos, que podrían provocar un problema de salud pública. El plazo para informar de las actuaciones es de diez días hábiles.
La acumulación de basura en las calles de Llucmajor ha llevado al Govern balear a intervenir. La Direcció General de Salut Pública ha remitido un escrito al Consistorio en el que le exige un plan de choque inmediato ante el riesgo de que la situación derive en un problema sanitario. El departamento autonómico recuerda que la recogida de residuos es una competencia municipal propia y un servicio público esencial.
En la comunicación, Salud Pública detalla que durante este mes ha recibido múltiples denuncias, tanto por escrito como telefónicas, sobre el mal estado de la recogida de basuras. Vecinos y la oposición municipal llevan meses quejándose de que las bolsas de desperdicios se acumulan fuera de los contenedores durante días, especialmente en las urbanizaciones del municipio.
No es la primera advertencia. El pasado mes de abril, el Servicio de Salud Ambiental ya informó al Ayuntamiento de seis denuncias por la mala gestión de residuos en los alrededores del municipio. Según el escrito del Govern, el Consistorio no respondió entonces sobre las actuaciones realizadas, lo que ha motivado un requerimiento más firme ahora.
El Govern considera que la situación “podría representar un problema de salud pública por la posible proliferación de plagas, la generación de lixiviados y los malos olores, circunstancias agravadas por las altas temperaturas”. Por ello, solicita que “se refuerce la recogida de residuos y se dé una solución lo antes posible” con el objetivo de “proteger a la población”.
El plazo dado al Ayuntamiento, presidido por la alcaldesa Xisca Lascolas (PP), es de diez días hábiles para informar de la situación y de las medidas adoptadas. Este requerimiento se produce en un contexto de gran descontento vecinal y de crisis política interna en el PP, ya que Lascolas no repetirá como candidata en 2027 tras perder el apoyo de la dirección del partido.
La oposición municipal ha hecho de la gestión de las basuras uno de sus principales frentes contra la alcaldesa, a la que han acusado de inacción. Los vecinos, por su parte, han denunciado reiteradamente los hechos en redes sociales y medios de comunicación, exigiendo una solución definitiva a un problema que se arrastra durante casi toda la legislatura.
Para los residentes de Llucmajor, la crisis de basuras supone un deterioro de la calidad de vida. Los malos olores y la presencia de roedores e insectos son una constante en algunas zonas, especialmente en verano. La respuesta del Ayuntamiento al requerimiento del Govern determinará los próximos pasos, que podrían incluir sanciones o la asunción de competencias por parte del Ejecutivo balear.

