Los comerciantes de la calle Sindicat de Palma denuncian hasta tres apagones en un solo día. La falta de suministro eléctrico, que atribuyen a la saturación de los transformadores por la ola de calor, les obliga a cerrar y perder ventas.
Los comerciantes de la calle Sindicat de Palma viven una pesadilla recurrente: desde hace semanas sufren cortes de luz constantes que les obligan a cerrar sus negocios en el momento de mayor actividad turística del año. Solo el pasado viernes, aseguran, se produjeron hasta tres interrupciones del servicio eléctrico.
La situación se ha vuelto insostenible para los dueños de los establecimientos, que ven cómo se esfuman las ventas en plena temporada alta. Sin iluminación, sin aire acondicionado y sin posibilidad de cobrar con datáfono, muchos se ven forzados a echar el cierre durante horas.
Xisca Salas, propietaria de la tienda Blanc Mari, relata cómo fueron los últimos días: “El lunes, sobre las doce del mediodía, tuve que cerrar. No había aire acondicionado, no podía cobrar ni trabajar. El jueves se fue la luz a la una y no volvió hasta las siete u ocho de la tarde. Y el viernes volvió a irse sobre la una. Son horas perdidas en las que no puedes trabajar”.
Los afectados sospechan que el origen de los apagones está en la saturación de los transformadores de la zona debido al elevado consumo eléctrico provocado por la ola de calor. Al no recibir una explicación oficial por parte de la compañía, han tenido que hacer sus propias deducciones.
Salas denuncia además la falta de información por parte de la empresa suministradora: “Llamas y no te dan ninguna explicación. Solo vienen a cambiar el fusible, pero no solucionan el problema de fondo. Es un desastre. No tienes las ventas que deberías tener, los clientes se marchan a otras tiendas y todo eso son pérdidas”.
Según los comerciantes, más de una docena de establecimientos de la calle Sindicat se han visto perjudicados por estas incidencias. Una situación que se suma a otros problemas eléctricos recientes en Mallorca. El pasado fin de semana, una doble avería en cables subterráneos dejó sin luz a más de 2.000 vecinos de Can Pastilla. Endesa movilizó siete grupos electrógenos y trabajó durante todo el fin de semana para reparar la incidencia, aunque algunos clientes permanecieron sin suministro hasta el domingo por la tarde. La Asociación de Vecinos de Can Pastilla criticó la falta de información y denunció las consecuencias para residentes y negocios, especialmente en plena ola de calor.
La calle Sindicat fue durante décadas uno de los principales ejes comerciales de Palma, llegando a reunir alrededor de 120 establecimientos y atrayendo compradores de toda la isla. Sin embargo, en los últimos años la vía ha experimentado una transformación hacia un modelo más centrado en la restauración y la oferta gastronómica internacional, con la llegada de franquicias.
Los comerciantes reclaman ahora una solución definitiva que garantice la estabilidad del suministro eléctrico y evite que los apagones sigan afectando a la actividad económica de una de las calles más emblemáticas del centro de Palma. Mientras tanto, los negocios tradicionales resisten como pueden, pero las pérdidas se acumulan.

