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Salvador Hedilla fracasa en su vuelo de exhibición en sa Pobla en 1916

El 23 de julio de 1916, el aviador Salvador Hedilla, héroe del primer vuelo Barcelona-Palma, fracasó en su exhibición aérea en el hipódromo de Son Ferragut de sa Pobla.

Joan FerràJoan Ferrà· · 3 min de lectura

El 23 de julio de 1916, el aviador cántabro Salvador Hedilla, que 21 días antes había unido Barcelona y Palma en un vuelo histórico, decepcionó a miles de asistentes en el hipódromo de Son Ferragut de sa Pobla al no poder completar la exhibición prevista.

Hace 110 años, el 23 de julio de 1916, el aviador Salvador Hedilla Pineda vivió uno de los episodios más recordados, aunque por motivos opuestos a los de su gesta anterior. Apenas tres semanas después de convertirse en el primer piloto en unir la península con Mallorca por vía aérea, Hedilla llegó a sa Pobla para ofrecer un vuelo de exhibición dentro de las fiestas de San Jaime. Sin embargo, el resultado fue un sonoro fracaso que quedó recogido en las crónicas de la época.

Según la revista local Sa Marjal, con fecha del 23 de julio de 1916, el acto se celebró en el hipódromo de Son Ferragut, donde se congregaron miles de espectadores. La expectación era máxima: Hedilla era un héroe tras su travesía Barcelona-Palma del 2 de julio, a bordo del 'Monocoque Hedilla II', un avión de madera y tela con motor rotativo de 80 CV. Pero aquella tarde, la exhibición no salió según lo previsto.

Las informaciones de la época, recogidas también por el propio Hedilla, detallan que el aparato no pudo elevarse correctamente o que la demostración se vio interrumpida, lo que provocó la decepción del público. Aunque las causas exactas varían según la fuente, el hecho es que el vuelo no se completó con éxito, empañando la imagen del aviador en la localidad.

Hedilla, natural de Cantabria, había logrado el 2 de julio de 1916 el primer enlace aéreo entre Barcelona y Mallorca, pilotando el 'Monocoque Hedilla II', diseñado por él mismo y fabricado por Pujol, Comabella y Cía. Despegó de La Volatería, en El Prat, poco después de las cinco de la mañana, y tras sortear fuertes vientos de levante, avistó la isla como «una pequeña mancha» en el horizonte. Aterrizó en Son Sunyer, cerca del actual aeropuerto de Palma, al encontrarse el campo de Can Pere Antoni ocupado por más de 20.000 personas. Por aquella travesía recibió la Copa del Mediterráneo, donada por Alfonso XIII, y un premio de 8.000 pesetas.

El fracaso en sa Pobla, ocurrido 21 días después, contrasta con aquella heroicidad. Las crónicas de Sa Marjal hablan de un «auténtico fracaso», mientras que Hedilla ofreció su propia versión de los hechos, que circuló en los medios de la época. Sea como fuere, el incidente no empañó su legado como pionero de la aviación en Baleares.

El hipódromo de Son Ferragut, donde se esperaba la exhibición, ya no existe, pero el recuerdo de aquel día perdura en la memoria local. La efemérides sirve para recordar los albores de la aviación en Mallorca y cómo, incluso los héroes, pueden tener jornadas grises.

Joan Ferrà

Escrito por

Joan Ferrà

Redactor

Ciencias Políticas por la Universitat de les Illes Balears y veterano de los plenos isleños. Mallorquín de secano, cafetero y con paciencia para la burocracia balear; lleva años contando la política y la sociedad de la isla.