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El encargado del restaurante clausurado en Cala Millor niega las irregularidades

El encargado del restaurante clausurado en Cala Millor niega las acusaciones de insalubridad y explotación laboral, y asegura que el cierre se debe a una avería del lavavajillas.

Laura CifreLaura Cifre· · 3 min de lectura

El responsable del local clausurado el jueves en Cala Millor asegura que todo es falso y que el cierre se debe a una avería del lavavajillas. Los inspectores detectaron graves deficiencias en la salubridad de los alimentos y en las condiciones laborales.

El encargado del restaurante de Cala Millor que fue clausurado el pasado jueves por orden de los inspectores de Sanidad ha roto su silencio para negar todas las acusaciones. En declaraciones a este diario, el responsable del establecimiento, de nacionalidad china, asegura que las denuncias por insalubridad y explotación laboral son «todo mentira» y que el cierre se debe únicamente a una avería del lavavajillas.

«El jueves vinieron a hacer una inspección, muchos policías e inspectores, hasta asustaron a los trabajadores. Han cerrado el local solo porque el lavavajillas no funciona y estamos esperando una pieza para poder arreglarlo. Estamos limpiando estos días pero sin la máquina no podemos abrir», explica el encargado.

La clausura provisional fue decretada tras una investigación conjunta de la Policía Local de Sant Llorenç y la Policía Nacional de Manacor. Según el informe, el local presentaba graves deficiencias en dos ámbitos: la salubridad de los alimentos y las condiciones de los trabajadores. Sanidad dio un plazo de diez días a la empresa para subsanar los problemas detectados.

Uno de los puntos más graves señalados por los inspectores era la posible explotación laboral de los empleados. El encargado lo niega rotundamente: «Nadie trabaja 13 horas, eso es imposible y es mentira. Hay diferentes turnos, de 12 a 16 y de 19 a 23. A mediodía hay descanso», defiende.

Sin embargo, admite que existen habitaciones en el sótano del restaurante que utilizan los empleados. «Son para su descanso personal. Dicen que no tenemos baños pero hay cuatro, para hombres y mujeres, separados», afirma.

Un trabajador que lleva desde la apertura del local, relativamente reciente, confirma el horario de turnos, aunque reconoce que algunos compañeros se quedan a dormir allí algunos días. «Es un sitio que está bien, no está muy sucio, yo estoy contento con mi trabajo allí», asegura.

En cuanto a la calidad de la comida, el encargado también rechaza las acusaciones: «La comida no es mala, solo tenemos buenas reseñas, ¿cómo podría ser eso si la comida no estuviera buena? Nosotros comemos lo mismo que los clientes. Los productos están separados, tenemos más de diez congeladores. No me cuadra lo que se ha publicado».

El responsable del restaurante cree que todo es fruto de una denuncia por despecho de un exempleado. «Un extrabajador que no cumplió conmigo y tenía problemas con el juego, me pidió dinero y le dije que no», apunta.

Pese a las explicaciones del encargado, las sanciones emitidas por los inspectores siguen su curso. El restaurante permanecerá cerrado hasta que subsane las graves deficiencias registradas. El encargado ha anunciado que está consultando con su abogado la posibilidad de tomar medidas legales.

La clausura ha causado gran angustia entre los clientes habituales de la zona, que veían el local como un establecimiento de confianza. Mientras tanto, los vecinos de Cala Millor esperan que la situación se resuelva pronto y que el restaurante pueda reabrir cumpliendo con todas las garantías sanitarias y laborales.

Laura Cifre

Escrito por

Laura Cifre

Redactora

Periodismo por la UIB con el escáner policial de fondo. Duerme poco, desconfía de la previsión del tiempo y madruga sin protestar (casi); cubre sucesos, sanidad y lo que preocupa al vecino.