La nueva ordenanza cívica de Palma castiga con 750 euros bañarse en fuentes públicas. Una madre ha sido grabada metiendo a su hijo en la fuente del Parc de Ses Fonts, en el barrio de Camp Redó, para refrescarlo durante la ola de calor.
La ola de calor que azota Mallorca ha llevado a algunos ciudadanos a buscar soluciones desesperadas para refrescarse. Una madre ha sido grabada equipando a su hijo con bañador y metiéndolo a nadar en la fuente del Parc de Ses Fonts, en el barrio palmesano de Camp Redó. La escena, que ha circulado en redes sociales, muestra al menor chapoteando mientras la madre espera consultando el móvil.
Lo que para algunos puede parecer una ocurrencia veraniega es, según la nueva ordenanza cívica del Ayuntamiento de Palma, una infracción sancionable con 750 euros. La normativa prohíbe expresamente bañarse, lavarse o usar jabón en fuentes, estanques y elementos ornamentales similares. La multa se aplica independientemente de que el agua no sea potable, como ocurre en esta fuente.
La asociación de vecinos de Ses Fonts ha mostrado su malestar por la reiteración de estas conductas. En un comunicado, han denunciado que algunas personas «van a la nueva fuente del parque directamente a bañarse, usando incluso jabón o llevando a sus hijos en bañador». Aseguran que la situación se ha repetido varios días, con el termómetro superando los 40 grados.
El Parc de Ses Fonts fue completamente remodelado el pasado invierno y primavera, con una inversión municipal superior al millón de euros. La fuente semicircular es uno de los elementos centrales del parque, y en ella están colocados carteles que indican la prohibición del baño. A pesar de ello, algunos bañistas se quedan hasta media hora nadando, según los vecinos.
Más allá de la sanción económica, los testigos advierten de un grave riesgo eléctrico. Las fuentes públicas suelen tener sistemas de bombeo e iluminación sumergidos, y el contacto con el agua mientras están en funcionamiento puede provocar descargas. La madre, ajena al peligro, permanecía en el borde mientras el niño se bañaba.
El Ayuntamiento de Palma recuerda que estas conductas no solo son incívicas, sino que ponen en riesgo la integridad física de quienes las realizan. Fuentes municipales han confirmado que se intensificará la vigilancia en el parque para evitar nuevos incidentes. La ordenanza cívica, aprobada el año pasado, busca preservar el mobiliario urbano y garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Para los vecinos de Camp Redó, la situación es especialmente molesta porque el parque es un espacio de uso familiar. «No podemos permitir que unos pocos estropeen lo que es de todos», señalan desde la asociación. Mientras tanto, la ola de calor continúa, y las fuentes públicas de Palma seguirán siendo un imán para quienes buscan un alivio rápido, aunque sea ilegal y peligroso.
La multa de 750 euros no es la única sanción prevista. La ordenanza también castiga con hasta 1.500 euros otras conductas como orinar en la vía pública o arrojar residuos fuera de los contenedores. El consistorio espera que la cuantía de la multa disuada a los bañistas improvisados.

