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Ossifar despide su carrera con 7.000 almas en Son Fusteret

Más de 7.000 personas despiden a Ossifar en Son Fusteret en un concierto histórico con canciones como 'Mi sarquento' y '¡Ay Tonina!'.

Miquel Santandreu··3 min de lectura

Más de 7.000 personas abarrotan Son Fusteret para despedir a Ossifar, el grupo más querido de Mallorca, en una noche de verbena castellorquina. El dúo formado por Luis Arboledas y Llàtzer Méndez ofreció un repaso a sus 30 años de carrera.

El mugido de una vaca ha puesto en alerta a las 7.000 almas que abarrotaban Son Fusteret. Era la señal: Ossifar arrancaba su concierto de despedida con Da-li cebes!, y la fiesta estallaba. La noche del jueves, Palma se ha rendido al grupo más irreverente y querido de Mallorca en su última actuación.

Una verbena castellorquina para la historia

El recinto de Son Fusteret, más amplio que el Quarter General Luque de Inca, donde el año pasado reunieron a 4.500 seguidores, ha acogido a un público intergeneracional: desde niños hasta octogenarios, muchos venidos de la Part Forana, con sombreros de payés y gorras que rezaban 'Piensas Ossifar', en un guiño a la marca mallorquina Piema.

Luis Arboledas, con camiseta y corbata estampada, y Llàtzer Méndez, con placa de sheriff, han ido desgranando sus grandes éxitos. Mi sarquento, Telefòname (actualizada a Wasapéame), Restreñimiento de amor o ¡Ay Tonina! —con su estribillo 'que gros que tens es cul, estic beneit per tu'— han hecho corear a miles de voces.

No han faltado los recuerdos a Biel Mesquida, miembro fundador fallecido, y a otros compañeros ya desaparecidos. La emoción se ha mezclado con la carcajada en una noche que la organización definió como «para enrecordarse tota sa vida».

Un fenómeno de masas que trasciende generaciones

Ossifar ha demostrado que su música, nacida en los años 90 en el Dique del Oeste, sigue más viva que nunca. Dos mujeres latinas que circulaban en patinete por los exteriores del recinto se detuvieron al oír Catalina y acabaron bailando. La anécdota refleja el poder de convocatoria del dúo, que ha logrado unir a públicos de todas las edades y procedencias.

El concierto, que ha durado cerca de tres horas, ha sido un repaso a tres décadas de canciones que hablan de amor, desamor y la vida cotidiana con un humor desternillante. La puesta en escena, gamberra y desenfadada, ha convertido Son Fusteret en una verbena popular donde la hamburguesa y la pizza han sido las reinas de la cena.

Adiós a un grupo que siempre estará en los 'corasones'

Con este concierto, Ossifar cierra una etapa de más de 30 años sobre los escenarios. Luis y Llàtzer, los 'papis' del grupo, han agradecido el cariño del público y han recordado que, aunque se despiden, su legado permanece. «Tot en aquesta vida hou mou l'amor», cantaban en Restreñimiento de amor, y así ha sido: el amor del público ha sido el verdadero motor de esta noche.

Los asistentes han coreado hasta quedarse afónicos, y muchos ya piensan en el próximo reencuentro —quién sabe si habrá un bis en el futuro—. Por ahora, Ossifar se marcha por la puerta grande, dejando un recuerdo imborrable en la memoria musical de Mallorca.

Escrito por

Miquel Santandreu

Redactor

Graduado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y máster en Periodismo de Datos. Cree que una buena tabla vale tanto como una buena cita, y que juntas valen una portada.