El incendio declarado el miércoles en una vivienda de la calle Major de Llucmajor ha reabierto el debate sobre la prevención. Los vecinos aseguran que llevaban desde 2009 alertando de la situación, mientras la alcaldesa defiende que se actuó legalmente.
«Eso estaba lleno de cacharros. Llevamos desde 2009 denunciando». La frase, pronunciada por una vecina de la vivienda incendiada en la calle Major de Llucmajor, resume la impotencia de quienes vivían puerta con puerta con el peligro. El fuego, que se declaró sobre las 15.00 horas del miércoles, obligó a los Bomberos de Mallorca a derribar la puerta para rescatar a la propietaria, una mujer que, según fuentes del caso, padece síndrome de Diógenes y fue atendida en buen estado por los servicios sanitarios.
La alerta vecinal: años de quejas sin respuesta
Los vecinos de la zona aseguran que la acumulación de objetos en el interior de la vivienda era un problema conocido desde hacía más de quince años. «Hemos ido al Ayuntamiento muchas veces, pero no se hacía nada», explica una residente que prefiere no dar su nombre. La Guardia Civil mantiene abierta una investigación para esclarecer las causas del siniestro, que por el momento se desconocen.
La calle Major continúa este jueves por la mañana acordonada. El olor a humo todavía se percibe en varios puntos del municipio y los bomberos siguen trabajando para extinguir los últimos focos activos antes de poder evaluar con seguridad el estado del inmueble. Mientras tanto, los vecinos permanecen pendientes de nuevas actualizaciones que determinarán cuándo podrán volver a la normalidad.
El Forn de Ca na Seri, en vilo
A pocos metros de la vivienda incendiada se encuentra el Forn de Ca na Seri. Sus propietarios tampoco saben cuándo podrán acceder con normalidad al establecimiento. Explican que los bomberos han podido realizar una primera inspección, aunque todavía será necesario esperar entre 24 y 48 horas para conocer el alcance real de los daños. «Han entrado a evaluar la parte de abajo. Parece que la estructura está bien, pero hasta que el fuego no se apague del todo y la vivienda se refrigere no podremos saber exactamente cómo está», relatan. «Solo nos dejaron entrar un momento para coger un cambio de ropa, vamos con lo puesto».
La alcaldesa de Llucmajor, Xisca Lascolas, ha confirmado que este jueves por la mañana el arquitecto y el aparejador municipal ya han realizado una primera inspección de la zona afectada y que los bomberos continúan trabajando en las labores de extinción. Además, ha explicado que sobre las 20.30 horas del miércoles se derrumbó parte de la vivienda que linda con el inmueble incendiado, situada entre este y el Forn de Ca na Seri, lo que obliga a extremar las precauciones antes de permitir el acceso a los edificios próximos.
La respuesta del Ayuntamiento: «legalmente no se podía evitar»
La alcaldesa también ha recordado que todavía no existe ningún informe que determine las causas del incendio. Sobre la propietaria de la vivienda, ha señalado que «había expedientes abiertos en Servicios Sociales y con médicos forenses. Se ha hecho toda la tramitación; legalmente no es algo que se hubiera podido evitar», afirmó. Las declaraciones han generado malestar entre los vecinos, que consideran que se podrían haber tomado medidas preventivas antes de que ocurriera el siniestro.
Mientras la investigación sigue su curso y los técnicos esperan a que el inmueble se enfríe para evaluar los daños estructurales, la calle Major permanece acordonada y los vecinos están pendientes de una única respuesta: cuándo podrán volver a sus casas. Por el momento, no hay fecha prevista para la reapertura de la vía ni para el regreso a la normalidad en las viviendas colindantes.

