La Conselleria de Empresa, Autónomos y Energía ha licitado un contrato para medir hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) en el valle. La campaña se realizará en otoño con la Unidad Móvil de calidad del aire del Govern.
El Govern balear quiere salir de dudas. La Conselleria de Empresa, Autónomos y Energía ha licitado un contrato para analizar si las quemas de restos de poda tienen un impacto directo en los episodios de contaminación que sufre el valle de Sóller. El objeto del estudio son los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), unos compuestos que aparecen cuando se quema materia orgánica y que pueden ser perjudiciales para la salud.
La campaña de medición arrancará el próximo otoño. La Unidad Móvil de calidad del aire del Govern se instalará en distintos puntos del municipio para recoger datos. Lo novedoso es que, por primera vez, se analizarán específicamente los HAP, algo para lo que la Administración autonómica reconoce que no tiene el equipamiento necesario. Por eso ha externalizado el servicio.
28 muestras de 24 horas para buscar el origen de la contaminación
El contrato licitado contempla la recogida de 28 muestras de aire durante 24 horas consecutivas. Se utilizarán filtros de partículas PM10, que son las más pequeñas y las que más penetran en los pulmones. Después, un laboratorio acreditado analizará sustancias como el benzo(a)pireno y otros HAP regulados por la normativa estatal. Los resultados deberán entregarse al Servicio de Cambio Climático y Atmósfera en un plazo máximo de un mes.
El objetivo es determinar si las quemas agrícolas contribuyen de forma significativa a esos episodios puntuales de contaminación que se concentran en el valle. Sobre todo en invierno, cuando las inversiones térmicas atrapan el aire frío y el humo queda estancado como bajo una tapa. Los vecinos lo sufren cada año: una veintena de jornadas en las que respirar se vuelve más difícil.
Un debate recurrente que ahora busca base científica
No es la primera vez que las quemas agrícolas se ponen en el punto de mira. En 2022, el entonces alcalde Carlos Simarro anunció su intención de redactar una ordenanza para restringir las quemas durante las primeras horas de la mañana en invierno. La medida provocó un intenso debate. Los payeses, que queman los restos de poda desde siempre, argumentaban que hacerlo a primera hora es lo tradicional porque después el calor aprieta. Al final, la ordenanza nunca llegó a aprobarse.
Ahora, el Govern quiere datos objetivos. La idea es que la ciencia, y no las opiniones, marque el camino. Si se confirma que las quemas son una fuente relevante de contaminación, se podrán tomar decisiones con fundamento. Y si no lo son, también. Para los vecinos de Sóller, que llevan años reclamando un aire más limpio, este estudio es un paso adelante. La plataforma Sóller per l’Aire ya ha denunciado que el centro del municipio incumplió en 2025 las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, aunque solo durante una veintena de días al año.
Los resultados del análisis se conocerán previsiblemente a principios de 2027. Hasta entonces, las quemas seguirán siendo una práctica habitual en el campo solleric, pero bajo la atenta mirada de los sensores del Govern. Quién sabe si, dentro de unos meses, quemar restos de poda al amanecer será cosa del pasado.
¿Cuándo se realizarán las mediciones de calidad del aire en Sóller?
La campaña de medición se llevará a cabo durante el otoño de 2026, con la Unidad Móvil de calidad del aire del Govern.
¿Qué contaminantes se analizarán en el estudio de Sóller?
Se analizarán hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) como el benzo(a)pireno, además de partículas PM10 y otros contaminantes atmosféricos habituales.
¿Por qué se investiga la relación entre quemas agrícolas y contaminación en Sóller?
Porque en invierno las inversiones térmicas atrapan el humo de las quemas en el valle, y se sospecha que contribuyen a los episodios de mala calidad del aire que afectan al casco urbano.
