El Gobierno turco ha detenido a 225 personas en la última semana, de las que 178 han ingresado en prisión preventiva, y ha denegado acreditaciones a medios independientes para la cumbre de la OTAN que se celebra el martes y miércoles en Ankara.
El Gobierno de Turquía ha desplegado un dispositivo de seguridad sin precedentes en Ankara con motivo de la cumbre de la OTAN, que reunirá a los jefes de Estado y de Gobierno de los 32 países miembros los próximos martes y miércoles. Como parte de las medidas, la Policía turca ha detenido a 225 personas en la última semana, de las que 178 han ingresado en prisión preventiva acusadas de presuntos vínculos con organizaciones terroristas de ultraizquierda.
Entre los detenidos figuran una catedrática de Sociología, abogados, periodistas, sindicalistas y miembros de una asociación ecologista. El líder de la oposición, Özgür Özel, del partido CHP, ha calificado los arrestos de "vergüenza" y ha denunciado que se trata de "detenciones preventivas" para evitar protestas durante la visita de los líderes internacionales.
Prohibición de protestas y restricciones de movilidad
Desde el 28 de junio está prohibida en la capital turca cualquier tipo de manifestación, marcha o protesta, así como la exhibición de pancartas o el reparto de folletos. La medida permanecerá en vigor hasta el 10 de julio, dos días después de finalizar la cumbre.
Se prevén importantes restricciones de tráfico en un área de unos 20 kilómetros cuadrados alrededor del complejo presidencial, sede del encuentro. Aunque no se ha difundido un mapa oficial, las autoridades han concedido vacaciones administrativas a buena parte del funcionariado entre el 6 y el 12 de julio y han aplazado exámenes, graduaciones, festivales, conciertos y otros actos públicos.
Un total de 56.000 policías participarán en el dispositivo de seguridad, con unidades especializadas para atender a las delegaciones internacionales. Entre los asistentes estará el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Veto a la prensa crítica
Otro de los aspectos que ha generado polémica ha sido el rechazo de acreditaciones a periodistas de numerosos medios independientes para cubrir la cumbre. Organizaciones de defensa de la libertad de prensa han denunciado que esta medida busca silenciar las voces críticas en un momento de máxima atención internacional.
Para los vecinos de Ankara, la cumbre supone una semana de restricciones que alteran la vida cotidiana. Las escuelas y universidades han suspendido clases, y muchos comercios y oficinas permanecerán cerrados. Las autoridades recomiendan evitar desplazamientos innecesarios y seguir las indicaciones de los agentes de tráfico.
La cumbre de la OTAN abordará, entre otros temas, la guerra en Ucrania, la ampliación de la Alianza y las tensiones en Oriente Próximo. Se espera que los líderes aprueben nuevas medidas de disuasión y refuercen el compromiso con la seguridad colectiva.
