El incendio declarado este viernes en Brazatortas ha sido controlado tras obligar al confinamiento de la pedanía de Retamar y cortar dos carreteras. Es el cuarto gran fuego en el entorno del Valle de Alcudia en julio.
El incendio forestal declarado en la tarde del viernes en el término municipal de Brazatortas (Ciudad Real) ha sido controlado a las 23.40 horas, según informaron fuentes del dispositivo de extinción. A primera hora de este sábado solo permanece en la zona un medio terrestre con dos personas, por lo que se da prácticamente por extinguido.
El fuego, detectado a las 17.20 horas por un vigilante fijo, obligó a activar el sistema de alerta Es-Alert para confinar a los vecinos de la pedanía almodovareña de Retamar. También fue necesario cortar la carretera N-420 y la CM-4115, dos vías clave en la comarca. En las tareas de extinción llegaron a participar hasta 17 medios y 68 personas, movilizados por el operativo contra incendios de Castilla-La Mancha.
Este es el cuarto gran incendio que afecta al entorno del Valle de Alcudia en lo que va de julio. Los dos primeros se registraron en Hinojosas de Calatrava y Cabezarrubias del Puerto, con daños en bienes y animales. El tercero, declarado esta misma semana en el término de Puertollano, concluyó con un operario herido grave por quemaduras en una planta fotovoltaica.
Las autoridades barajan distintas hipótesis sobre el origen de estos siniestros. En los dos primeros incendios se apunta a «negligencias» en tareas agrícolas, mientras que el de Puertollano podría haber sido provocado por una incidencia en una de las fotovoltaicas cercanas a la N-420. De momento no hay información oficial sobre las causas del incendio de Brazatortas.
La reiteración de incendios en la misma zona ha generado una gran preocupación entre los vecinos y propietarios de fincas. Algunos residentes han trasladado a medios locales su inquietud por la virulencia y frecuencia de un fenómeno que no recuerdan haber vivido antes. El cambio climático, la transformación del paisaje y los nuevos usos agrícolas y ganaderos están en el centro del debate.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se pronunció este viernes sobre la oleada de incendios. Tras pedir «prudencia» a la ciudadanía, aseguró que será necesario hacer una reflexión conjunta sobre si las limitaciones legales actuales son suficientes para reducir el riesgo. García-Page reconoció que hoy hay «muchos más recursos que nunca» para luchar contra el fuego, pero instó a hacer un ejercicio de «humildad» porque «la naturaleza siempre va a ir dándonos lecciones».
El presidente regional también apuntó a la necesidad de revisar las normas que regulan actividades de riesgo en el medio rural, como las barbacoas en el campo o los fuegos artificiales en celebraciones patronales. «Asume todo el mundo que no pueda haber fuegos artificiales cuando hay riesgo», señaló, en referencia a la concienciación ciudadana. No obstante, evitó responsabilizar directamente a la agricultura o la ganadería, sectores que, según dijo, «son los máximos interesados en que no se queme el campo».
García-Page subrayó que la lucha contra los incendios debe abordarse desde la mejora continua, combinando medios tecnológicos y cambios normativos. «El clima hoy manda mensajes más poderosos, más duros que hace décadas», afirmó, en alusión al agravamiento de las condiciones meteorológicas por el cambio climático.
Mientras tanto, los vecinos de las pedanías afectadas y los propietarios de fincas en el Valle de Alcudia permanecen en alerta, a la espera de que las investigaciones determinen las causas del último incendio. La vuelta a la normalidad en las carreteras cortadas se ha ido produciendo a lo largo de la mañana, una vez que los equipos de extinción dieron por controlado el fuego.
La sucesión de incendios en esta comarca manchega ha puesto de relieve la necesidad de reforzar la prevención y la coordinación entre administraciones. El operativo de extinción, que este sábado mantiene un dispositivo mínimo en Brazatortas, se declarará extinguido una vez que se compruebe que no hay riesgo de reactivación.

