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Andreu Alcover, del Llosetense, vive en Nueva York el segundo Mundial de España

Andreu Alcover, vicepresidente del Llosetense, viajó a Nueva York para ver la final del Mundial, donde España venció a Argentina y se proclamó campeona.

Miquel SantandreuMiquel Santandreu· · 3 min de lectura

El vicepresidente del Llosetense, Andreu Alcover, fue el afortunado representante del club en la final del Mundial de Nueva York, donde España se proclamó campeona del mundo por segunda vez al vencer a Argentina. La Federación premió al equipo del Raiguer con un viaje relámpago.

Andreu Alcover, vicepresidente del Llosetense, aterrizó el pasado domingo en Nueva York con una misión: representar a su club en la final del Mundial. Y vaya si lo hizo. Desde el MetLife Stadium, con la camiseta del equipo del Raiguer puesta, una bufanda y una bandera, vio cómo España conseguía su segunda estrella al vencer a Argentina con un gol de Ferran Torres. "Vivir una final del Mundial es lo más grande para una persona que le gusta el fútbol y más si después se gana", confiesa aún eufórico.

De Lloseta a la Gran Manzana

La historia de Alcover no es la de un directivo adinerado que se gasta miles de euros en un palco. Es más sencilla: le tocó un sorteo. La Real Federación Española de Fútbol, presidida por Rafael Louzán, sorteó entre los equipos de Tercera Federación un viaje con todos los gastos pagados para asistir a la final del Mundial. El Llosetense fue el único agraciado del grupo balear. Y luego, entre los directivos del club, la suerte volvió a sonreírle a Alcover.

"Nos tocó. Luego hicimos otro sorteo entre todos los directivos y me tocó a mí", explica desde Estados Unidos. El premio incluía vuelos, traslados y, por supuesto, la entrada para la final. Un viaje relámpago que le llevó de Mallorca a Madrid y de ahí a la capital del mundo.

Allí, entre las más de 80.000 personas que abarrotaban el MetLife Stadium, apenas unas decenas sabían que el escudo que lucía Alcover en su camiseta era el de un pequeño pueblo del Raiguer de Mallorca. "Ha sido muy emocionante. He disfrutado muchísimo. Ha sido una paliza, pero ha sido impresionante", repite.

La recompensa al trabajo de tres años

Para Alcover y el resto de la directiva del Llosetense, este viaje no es solo un premio, sino una recompensa al trabajo de los últimos años. "Llegamos al club cuando tenía una deuda muy grande y hemos trabajado mucho para conseguir salvar el club", recuerda. El equipo, que hace unos años estuvo al borde de la desaparición, ha resucitado y esta temporada jugó el playoff por ascender a Segunda Federación.

"En la directiva creemos que es la recompensa al trabajo que hemos hecho durante tres años. Hemos trabajado mucho para conseguir salvar el club y creemos que se nos ha recompensado así, con esta alegría", afirma. El Llosetense, que milita en el grupo balear de Tercera Federación, ha logrado estabilizarse económicamente y deportivamente, y ahora puede presumir de haber estado en la final del Mundial.

"Lo hemos hecho por amor al arte. Somos gente del pueblo que trabajamos diariamente. Somos un equipo muy bueno y nadie nos ha regalado nada", sentencia Alcover, que ya planea el regreso a Mallorca con la maleta llena de recuerdos y una experiencia que, asegura, "no olvidaré en la vida".

El Llosetense, que el próximo mes empezará la pretemporada, ya tiene un nuevo objetivo: colgar en su sede la bandera de España que Alcover llevó a Nueva York y seguir creciendo desde la humildad. Porque si algo ha demostrado este club del Raiguer es que, con trabajo y pasión, hasta los sueños más grandes se pueden cumplir.

Miquel Santandreu

Escrito por

Miquel Santandreu

Redactor

Periodismo por la UIB y sufridor vitalicio del RCD Mallorca. Corredor de fondo, aficionado al motor y optimista incurable cada agosto; narra el deporte de la isla con más fe que pruebas.