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De mercado a patíbulo: la increíble historia oculta de la plaça de Santa Eulàlia de Palma

La plaça de Santa Eulàlia fue mercado, cementerio y patíbulo. Mallorca Insólita desvela su pasado oculto.

Marina Alcover··3 min de lectura

La plaça de Santa Eulàlia fue durante siglos el corazón de Palma, acogiendo el principal mercado, un cementerio y ejecuciones públicas. Un proyecto de rutas culturales rescata estas historias olvidadas.

La plaça de Santa Eulàlia, hoy un remanso de terrazas y peatones en pleno centro de Palma, esconde un pasado mucho más truculento del que imagina quien la cruza a diario. Iván Cerdá, guía del proyecto Mallorca Insólita, ha documentado cómo este espacio fue durante siglos el auténtico epicentro de la ciudad: aquí se celebraba el mercado principal, se enterraba a los muertos y, en ocasiones, se ejecutaban condenas a muerte.

Una plaza con más nombres que ninguna en Palma

Pocas plazas de la capital balear han cambiado tanto de denominación como Santa Eulàlia. «Es la plaza con más nombres de Palma», explica Cerdá. Se la conoció como la plaça de les Cols, por las verduras que allí se vendían; plaça des Pa, por los puestos de pan; plaça dels Lledoners, por los árboles de la zona; y, desde el siglo XVI, plaça Nova, tras la ampliación que eliminó el antiguo cementerio situado frente a la iglesia.

Hasta el siglo XVIII, antes de que el mercado se trasladara a la actual Plaça Major, este era el auténtico centro neurálgico de Palma. Allí confluían vendedores, compradores y también la justicia, que aprovechaba el espacio para escarmientos públicos.

Huellas ocultas que casi nadie ve

A simple vista, la plaza parece un espacio más del casco histórico, pero quien levanta la mirada descubre detalles que la mayoría de viandantes pasan por alto. En la esquina de la calle Morell aún puede verse una cruz de piedra. «Algunas fuentes apuntan que podría recordar el antiguo cementerio que ocupaba este espacio», señala Cerdá. Otras interpretaciones sostienen que marcaba límites administrativos de la ciudad.

También merece una pausa el reloj solar de la antigua Casa Vila, donde una figura femenina aparece acompañada por un esqueleto. Bajo ambos puede leerse una advertencia tan sencilla como inquietante: «Cada hora hiere; la última mata». Muy cerca, sobre la fachada del Bar Tony, tres esculturas femeninas representan el amanecer, el mediodía y el atardecer. «Son la Aurora, el Mediodía y la Víspera, pero también simbolizan las distintas etapas de la vida», detalla el guía.

Cuando la plaza era un escenario de castigos

La historia de Santa Eulàlia también tiene un lado oscuro. Durante siglos, la plaza fue testigo de ejecuciones públicas que buscaban un efecto ejemplarizante. Los condenados eran ajusticiados ante la mirada de los ciudadanos que acudían al mercado. «Era un espacio de vida y muerte, de comercio y castigo», resume Cerdá. Esa dualidad, hoy olvidada, forma parte del patrimonio inmaterial de la ciudad.

Para el vecino de Palma, conocer estos detalles transforma la percepción del lugar. La próxima vez que se siente en una terraza o pasee entre sus adoquines, sabrá que bajo sus pies yacen siglos de historia: desde las verduras que alimentaban la ciudad hasta las últimas palabras de los reos. Mallorca Insólita organiza rutas periódicas que recorren estos y otros rincones con historias ocultas. Una forma de redescubrir Palma, con un punto de ironía sobre lo que el bullicio cotidiano oculta.

Escrito por

Marina Alcover

Redactora

Graduada en Periodismo por la Universitat de les Illes Balears y máster en Comunicación Digital. Escribe rápido, corrige despacio y no publica nada que no haya verificado dos veces.