Una treintena de voluntarios, coordinados por la entidad ecologista Gadma y el Ayuntamiento de Lloseta, han extraído este sábado residuos voluminosos del torrente de Almadrà. Los camiones municipales tuvieron que realizar tres viajes al punto verde.
La mañana de este sábado ha dejado una imagen esperanzadora y a la vez preocupante en el término municipal de Lloseta. Un grupo de voluntarios, convocados por la entidad ecologista Gadma y con el apoyo logístico del Ayuntamiento, ha logrado retirar una gran cantidad de residuos del torrente de Almadrà, a su paso por el polígono industrial de la localidad.
Durante varias horas, los participantes se han dedicado a extraer del cauce todo tipo de objetos: escombros de obra, electrodomésticos, armarios, tuberías, material plástico de PVC, latas y botellas de vidrio. La acumulación de estos desechos no solo afea el paisaje, sino que supone un riesgo ambiental, ya que el torrente transporta agua en episodios de lluvias intensas.
El resultado de la limpieza ha sido cuantioso. Los camiones de la brigada municipal tuvieron que realizar hasta tres viajes completos al punto verde para depositar los residuos recogidos. La colaboración de un grupo de jóvenes peninsulares que participan en un campamento en Lloseta ha sido clave para poder completar la tarea.
Bernat Fiol, portavoz de Gadma, ha lamentado el comportamiento incívico de quienes utilizan el torrente como vertedero. “Quien tira la basura debe pagar las consecuencias”, ha afirmado, y ha instado a las instituciones a aumentar la vigilancia en estos espacios, especialmente en zonas cercanas a polígonos industriales, donde los vertidos son más frecuentes.
Fiol ha recordado que estos actos rozan en ocasiones el delito ambiental, sobre todo cuando afectan a espacios naturales protegidos. Por ello, ha reclamado al Ayuntamiento de Lloseta la instalación de cámaras de videovigilancia “a cada lado” del torrente en el tramo del polígono, como medida disuasoria y para identificar a los infractores.
La iniciativa de este sábado no es un caso aislado. Gadma lleva años denunciando la presencia de vertederos incontrolados en los torrentes de Mallorca, y en distintas ocasiones ha organizado jornadas de limpieza ciudadana. En Lloseta, la colaboración vecinal y el apoyo municipal han permitido que esta acción tenga un impacto tangible, aunque desde la entidad ecologista insisten en que la solución definitiva pasa por la prevención y la concienciación.
Para los vecinos de Lloseta, la limpieza del torrente supone un alivio, pero también un recordatorio de que la protección del medio ambiente es una tarea colectiva. El Ayuntamiento ha agradecido la labor de los voluntarios y ha recordado que existen puntos limpios y servicios de recogida de voluminosos para evitar que estos residuos acaben en la naturaleza.
La próxima cita con la limpieza de torrentes podría repetirse en otros puntos de la comarca, según avanzan desde Gadma, que no descartan nuevas convocatorias si la situación lo requiere. Mientras tanto, el mensaje es claro: el incivismo tiene consecuencias y, como señala Fiol, “quien tira la basura debe pagar”.

