La entidad ecologista Gadma ha denunciado la proliferación de pérgolas fijas y vertidos de cemento sin autorización en las calas de la Costa dels Pins, en Son Servera. El portavoz Bernat Fiol critica la impunidad y el escaso control institucional.
La Costa dels Pins, en el litoral del Llevant de Mallorca, se ha convertido en un escaparate de actuaciones ilegales que se repiten año tras año sin que las administraciones actúen de forma eficaz. La entidad ecologista Gadma ha denunciado que en pequeñas calas de esta zona del municipio de Son Servera se instalan pérgolas fijas sin autorización y se aplica cemento sobre las rocas para habilitar terrazas o facilitar el acceso al mar, todo ello al margen de la ley de Costas.
El portavoz de Gadma, Bernat Fiol, ha señalado que el problema radica en que “se hacen leyes pero después no se comprueba si se cumplen o no; todo el mundo hace lo que quiere y no pasa nada”. Fiol ha establecido un paralelismo entre esta privatización de la costa y la usurpación de caminos públicos por parte de propietarios adinerados: “Se creen que toda la tierra que va desde sus casas al mar es suya”.
El caso más emblemático de esta situación ha sido la piscina del periodista Pedro J. Ramírez, que durante años simbolizó el incumplimiento flagrante de la ley de Costas y la permisividad institucional. Tras un largo recorrido judicial impulsado por la iniciativa popular, una sentencia judicial ordenó su demolición, aunque la ejecución aún está pendiente.
Gadma ha lamentado el escaso interés de las instituciones competentes para obligar a cumplir las leyes. Según Fiol, tras consultar con la conselleria del Mar y el Ciclo del Agua del Govern, los técnicos han constatado que “no consta ninguna autorización” para las actuaciones denunciadas. Sin embargo, el departamento ha señalado que “no tiene competencias para abrir expedientes sancionadores”, aunque puede elaborar un informe que se remite a la demarcación territorial de Costas.
“Si el Govern no tiene competencias, alguien debería hacer algo porque a este paso nos quedaremos sin costa; todo será cemento”, ha denunciado Gadma, que ha animado a los ciudadanos a acudir a la manifestación de este domingo contra la saturación turística.
Por su parte, la conselleria del Mar y el Ciclo del Agua declinó hacer valoraciones cuando este diario intentó conocer su versión. En cambio, fuentes de la demarcación de Costas explicaron que no tienen constancia de haber recibido ninguna denuncia ni comunicación de Gadma sobre estas presuntas irregularidades, aunque aseguran que algunos de los casos “ya habían sido objeto de denuncias previas y actualmente están sometidos al correspondiente procedimiento sancionador, con los expedientes en tramitación”.
Las mismas fuentes añadieron que la demarcación territorial de Costas “desarrolla de manera continuada tareas de vigilancia y control del litoral de Balears, usando todos los medios materiales y de personal de los que dispone”. Asimismo, subrayaron que “la colaboración de la ciudadanía, de las entidades y del resto de instituciones es fundamental” para la protección del litoral.
La situación en la Costa dels Pins refleja un conflicto recurrente en la costa mallorquina: la presión urbanística y la falta de control efectivo sobre las propiedades frente al mar. Para los vecinos de Son Servera y el resto de la isla, estas actuaciones suponen una pérdida de espacios naturales y un menoscabo del dominio público marítimo-terrestre. La manifestación de este domingo contra la saturación turística será una oportunidad para visibilizar esta problemática y exigir una mayor vigilancia y sanción de las ilegalidades.

